Ana María Ibarra
Alegres y entusiastas se mostraron los abuelitos del Asilo Santa María al recibir a la doctora Susana Armida Muñoz quien, junto con su familia y amigos, llevaron unos ricos tamales y lindos regalos.
Regalo espiritual
Vivir esta experiencia cada año es para la doctora Muñoz es una satisfacción espiritual.
Desde hace nueve años la médico familiar acude al Asilo Santa María a llevar un poco de lo mucho que Dios le da. Así lo compartió en entrevista el pasado 20 de diciembre.

“Un día nos invitaron a venir a misa y nos gustó. Pedimos permiso y nos quedamos a servir cada domingo en la capilla y en el asilo cada domingo. Luego se nos ocurrió hacerles su posada y desde entonces lo hacemos, ni la Pandemia nos detuvo. No entrábamos, pero dejábamos todo en la puerta”, compartió la doctora Susana.
Para llevar a cabo esta actividad, la doctora busca donaciones de regalos entre sus familiares y amigos.
“Pido los nombres y las tallas de cada abuelito y si tienen algún padecimiento. Es una experiencia maravillosa y sobre todo la alegría de ellos al recibirnos. Les traemos tamales y su regalo. A veces hay lágrimas de agradecimiento y eso nos llena”, expresó.

Dijo que compartir un poco de lo que Dios le da es un regalo que la satisface espiritualmente.
“Es solo un granito de todo lo que Dios me da. Son muchas las bendiciones que recibo del durante todo el año y es poco lo que doy comparado con lo mucho que tengo que agradecer”, expresó.
La profesionista invitó a la comunidad diocesana a dar alegría a quienes lo necesiten.
“Siempre hay que ayudar a la persona necesitada, si no es económico, al menos con la escucha, las personas de la tercera edad necesitan ser escuchadas”, concluyó.
Hablan religiosas
Agradecidas por el desprendimiento de personas como la doctora Susana, las religiosas de la Congregación Hijas Mínimas de María Inmaculada abren las puertas a quienes acuden a llevar un poco de compañía y obsequios a los ancianitos del asilo.
“Tengo cinco años en el asilo y siempre es una alegría para ellos recibir a quienes los visitan”, compartió la hermana María de la Luz Palacios, CFMM.
La religiosa mencionó que, aunque se les invita a los familiares de los ancianitos a que los lleven a sus casas en Navidad y Año Nuevo para que convivan, hay algunos que no tienen familiares.
“Rezamos el rosario los nueve días de posadas, se celebra la santa misa cada ocho días y la hora santa los jueves”.
Dado que el asilo es una casa muy grande tiene muchas necesidades, entre ellas, material de limpieza y alimento.
“El DIF nos apoya con alguna despensa, pero también hay que comprar, y pagar recibos, predial, empleados. El asilo se sostiene con apoyo de bienhechores y voluntariado. Nos ayuda mucho el servicio de estudiantes de enfermería y psicología”, dijo.
Y concluyó: “Invitamos a quienes deseen cooperar con despensa, material de limpieza o a hacer un voluntariado aquí los esperamos”.

































































