Este fue parte del mensaje que se ofreció a los más de cinco mil jóvenes que asistieron al XLVII Congreso Juvenil de la Renovación.
Paulina Ruiz
El Estadio Juárez se convirtió, durante el pasado fin de semana 18 y 19 de abril, en el epicentro de la esperanza para la frontera. Con una asistencia masiva de 5 mil 500 jóvenes provenientes de todos los rincones de la Diócesis de Ciudad Juárez, se llevó a cabo el XLVII Congreso Juvenil de Renovación 2026.
Bajo el lema “Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo” (Mateo 8, 13-14), la juventud juarense reafirmó su compromiso de ser protagonista en la construcción de una Iglesia viva y en salida.
Identidad y propósito
Desde las primeras horas del sábado, el estadio vibró con una energía contagiosa. Entre alabanzas, dinámicas y momentos de profunda reflexión, los asistentes experimentaron un ambiente donde, lejos de los juicios, fueron recibidos con escucha y valoración. El mensaje fue claro: los jóvenes no solo son el futuro, sino el presente necesario para el camino de la fe.
El congreso contó con la participación de destacados predicadores. Yuan Fuei Liao cautivó a la audiencia con un mensaje directo sobre la urgencia del compromiso cristiano: “El seguimiento de Jesús tiene que ser inmediato”, enfatizó, retando a los jóvenes a no postergar su respuesta al llamado de Dios. Por su parte, el Pbro. Raúl de León, junto a Liao, compartió testimonios de vida que sirvieron como puente para conectar las realidades cotidianas de la juventud con la espiritualidad.
El poder del testimonio
Uno de los momentos más conmovedores del fin se semana compartido en redes sociales fue el testimonio de Rubí, joven de la parroquia San Marcos, quien compartió su proceso de conversión. Rubí confesó que inicialmente se acercó a la iglesia solo para cumplir con el requisito de Confirmaciones y para satisfacer a su madre.
“No sentía una relación con Dios, solo lo hice para que mi mamá dijera ´ah, ya tienes el curso´. Luego empecé a decaerme; tuve problemas de anorexia, perdí a mis amigos porque me cambié de turno en la escuela y pasé situaciones muy difíciles”, relató Rubí.
Sin embargo, fue el acompañamiento y la amistad genuina de sus compañeros coordinadores lo que la rescataron de sus momentos de oscuridad.
“Ellos empezaron a hablarme, me sentí más cómoda y hoy, dos años después, sigo aquí como coordinadora”, concluyó, dando ejemplo vivo de cómo la comunidad parroquial puede ser un bálsamo de sanación.
Encuentro con Jesús Eucaristía
La cumbre espiritual del evento se vivió durante la Hora Santa. En un estadio que pasó del júbilo del canto al silencio solemne, los miles de jóvenes se postraron ante el Santísimo Sacramento. Fue un momento de intimidad colectiva donde las oraciones personales y hasta las lágrimas se fundieron en una sola petición por la paz y la conversión de la ciudad.
El Congreso cerró con broche de oro con la Misa Solemne presidida por el Obispo Don José Guadalupe Torres Campos. Durante su homilía, el Obispo exhortó a los jóvenes a no tener miedo de llevar sus “ideas nuevas” a las estructuras de la Iglesia y a no permitir que su luz se apague ante las dificultades del mundo moderno.
El evento concluyó con un entusiasmo desbordante. Los asistentes abandonaron el estadio con la certeza de que son vistos, escuchados y, sobre todo valorados.
El mensaje quedó grabado en sus corazones: la iglesia en Juárez es joven, es fuerte y está lista para sazonar e iluminar cada rincón de la sociedad.

En frases…
Uno reflexiona mucho todo lo que sucede en el día a día, además que uno aquí baila, grita y hace todo lo que quiere…No nos debería dar pena lo que nos hace feliz, no tengamos vergüenza en demostrar cómo somos verdaderamente.
Melina Martínez/Parroquia Santa Teresa
Te ríes, lloras, son muchas emociones al mismo tiempo y a la vez te sientes confundido diciendo de qué estoy sintiendo o por qué estoy sintiendo eso. Y luego ya cuando va pasando el tiempo, lo que estoy sintiendo es muy bonito, sientes una felicidad enorme.
Jimena Hernández/Parroquia Santa Teresa
El congreso me ha enseñado a acercarme más a Dios, saber que Dios nos ama y podemos hablar con Él, sin sentir vergüenza o miedo.
Alexa Vigil Parroquia El Señor de los Milagros


































































