Diana Adriano
En el marco de la memoria litúrgica de San Tarsicio, el 15 de agosto, la comunidad de la parroquia Cristo Rey celebró una jornada especial dedicada a quienes sirven de manera cercana al altar.
Durante la celebración, diez monaguillos de la comunidad recibieron distintivos que los incorporan formalmente a la Adoración Nocturna Mexicana y los comprometen a vivir su servicio desde la oración y el amor a la Eucaristía.

Un gran compromiso
Durante la homilía, el padre Jaime Melchor, párroco de Cristo Rey, destacó que la celebración también permite recordar que todos los bautizados participan de la misión evangelizadora de la Iglesia.
Posteriormente, el sacerdote explicó el significado del compromiso que asumirían los monaguillos al recibir sus distintivos. Señaló que estos no representan únicamente un reconocimiento externo, sino un signo de pertenencia y una invitación a profundizar en la vida de oración.

“Cuando vienes a la iglesia también pasas a ser como esas luces, esa lámpara que acompaña el servicio. Se les entrega su distintivo porque quieren pertenecer también a Jesús Eucaristía, quieren pertenecerle a Cristo para toda mi vida”
En la celebración, los monaguillos fueron llamados a vivir su servicio como un testimonio para toda la comunidad, recordando que su presencia ante el altar también puede convertirse en una manera de anunciar la fe.
Acompañar a Cristo

Durante el rito de imposición se preguntó a los pequeños monaguillos si deseaban pertenecer a la Adoración Nocturna Mexicana, y también fueron invitados a vivir su compromiso con Cristo Eucaristía desde la oración, el servicio y la perseverancia.
Posteriormente, el padre Jaime realizó la bendición de los distintivos, pidiendo a Dios que fueran para los pequeños servidores un signo de su pertenencia y un recordatorio permanente de que han sido llamados a ser “adoradores en espíritu y en verdad”.
También se llevó a cabo la bendición de las velas que utilizaron como parte de su compromiso espiritual. El sacerdote explicó que la luz representa a Cristo y el llamado de cada adorador a permanecer cerca de Él.
“Son como la vela que permanece encendida, y hay en su corazón Jesús encendido. Está en los altares para que permanezcan con Él, para que perseveren”
Durante la celebración también se pidió por el crecimiento de la Adoración Nocturna en la comunidad parroquial, para que surjan nuevas vocaciones y más personas puedan descubrir este llamado de oración ante Jesús Eucaristía.
Finalmente, los nuevos integrantes fueron encomendados a Dios para que su servicio y testimonio sean una luz para la comunidad. El padre Jaime destacó que, desde su servicio como monaguillos y ahora como adoradores, están llamados a acompañar a Cristo y a interceder por las necesidades de la Iglesia y del mundo.































































