Ana María Ibarra
Conscientes de los retos que enfrentarán durante el curso de preparación para el sacramento de la Eucaristía, los catequistas de la Diócesis de Ciudad Juárez se encuentran listos y preparados para recibir a niños y padres de familia.
Así lo compartieron integrantes de la Dimensión Diocesana de la Nueva Evangelización y Catequesis, a cargo del padre Jorge Pablo Lozano.
Los retos
Para el equipo, conformado por catequistas de distintas parroquias de la diócesis, uno de los retos más importantes se encuentra en el área espiritual.
Juan Miguel Lozano, catequista de la parroquia Cristo Rey, mencionó que enfrentan el reto de fortalecer su vida espiritual para dar un enfoque más cristológico y guiado por el Espíritu Santo.
“Es necesario poner en el centro de nuestros encuentros al Espíritu Santo, para que Él sea la guía y nosotros seamos los instrumentos que necesita para dar el mensaje de Dios”, propuso.
En cuanto a la enseñanza a padres y niños, Jessica, esposa de Juan Miguel, señaló que los padres de familia llegan a la catequesis con carencias similares a las de los pequeños.
“Muchas veces los papás tampoco saben nada de Dios o de la Iglesia, y ese es el reto: evangelizar a ambos para que se inicien en la vida cristiana”, dijo.
María de los Ángeles Murillo, catequista de la parroquia Santa Margarita de Cortona, señaló que existen también retos personales.
“Uno de los retos es el de no querer cambiar para poder avanzar en nuestra conversión”, expresó.
Dijo que a esto se puede añadir el encuentro con familias que tienen un concepto equivocado de la Iglesia.

“La ven como dispensadora de sacramentos, no como el lugar donde se inicia la vida cristiana. Atendemos a niños y adolescentes que no tienen una base sólida de fe, porque en sus familias tampoco existe”, señaló.
Presentar a Cristo
Para Lupita Vázquez, catequista de la parroquia María Reina del Universo, otro desafío es vivir una vida cristiana que permita cambiar la visión que propone el mundo y descubrir aquella que presenta Cristo desde la fe.
Araceli Carrillo, catequista de la parroquia San Miguel Arcángel, planteó la necesidad de comenzar esa transformación desde dentro de la propia comunidad para después proyectarla hacia afuera.
“El reto es llevar una pedagogía como la de Jesús, evitando pensar que se tiene siempre la razón o que los demás no saben, haciendo su propia pedagogía a su conveniencia, negándose a la formación correcta y concreta de lo que Dios nos pide ser, hacer y actuar. Todo en favor de la pedagogía de Jesús, para hacer crecer la comunidad”, señaló.
Nuevas formas de evangelización
Por su parte, Luis Núñez, catequista de la parroquia Corpus Christi, en Anapra, señaló como desafío presentar una comunidad de acogida a quienes llegan únicamente para cumplir un requisito.
«El propósito es que, con nuestro testimonio y enseñanza, puedan conocer a Jesucristo y comenzar un proceso de transformación como discípulos».
De igual manera, Luis consideró necesario trabajar de manera conjunta con los párrocos para encontrar nuevos caminos de iniciación a la vida cristiana, como una Iglesia en salida que no se limite a mantener lo que ya existe, sino que busque nuevas formas de evangelización.
A los desafíos anteriores, María de los Ángeles Murillo añadió los relacionados con la tecnología, particularmente la influencia de la inteligencia artificial, así como las preguntas que desde edades tempranas surgen en los niños sobre su identidad.
Ante el panorama, el padre Jorge Pablo Lozano invitó a las y los catequistas a continuar su misión con amor y fidelidad, así como a orar y a participar en la Eucaristía cada domingo.
En frase…
“Dios los acompaña y los sostiene. Mucho ánimo”.
Pbro. Jorge Pablo Lozano/ Coordinador DIDINEC
































































