Diana Adriano
María de la Paz Marentes, servidora de la parroquia Nuestra Señora del Refugio, ubicada en la Colonia Satélite, compartió el emotivo testimonio sobre los orígenes de esta comunidad de fe y el papel fundamental que desempeñó su familia en la fundación del templo, cuya fiesta patronal se celebra el próximo sábado 4 de julio.
La entrevistada relató que entre los años 1950 y 1955, sus familiares peregrinaron desde Zacatecas llevando consigo una imagen de Nuestra Señora del Refugio, con la esperanza de establecer una comunidad dedicada a esta advocación mariana y conseguir un terreno donde pudiera edificarse una Iglesia.
Patty -como la mujer es conocida en la comunidad- explicó que fueron varias familias pioneras las que llegaron a lo que entonces era una zona alejada y prácticamente despoblada de Ciudad Juárez, conocida como Ciudad Satélite.
Ellos eran muy devotos a la Virgen del Refugio y cuando buscaron un lugar, un terreno para hacer la Iglesia, consiguieron este espacio que les otorgó el municipio. Entonces, trajeron de Zacatecas una imagen de Nuestra Señora del Refugio en peregrinación, cuando ya supieron que éste sería el terreno.

Entre los principales impulsores de esta obra estuvieron su tío, Leopoldo Marentes Cristal, y su padre, Ambrosio Marentes Cristal, quienes junto a otras familias se encargaron de impulsar el crecimiento espiritual y material de la comunidad.
La entrevistada destacó que, desde sus inicios, la construcción de la Iglesia fue un trabajo colectivo, realizado con esfuerzo, fe y perseverancia por los primeros habitantes del sector.
Uno de los momentos históricos más importantes ocurrió el 21 de octubre de 1961, cuando el primer obispo de Ciudad Juárez, don Manuel Talamás Camandari, colocó la primera piedra del templo, marcando oficialmente el nacimiento de esta importante comunidad parroquial.
Sobre la imagen en la parroquia
Patty relató que la primera imagen de Nuestra Señora del Refugio ahí colocada, era de un tamaño pequeño y con el paso de las décadas, aunque no se tiene una fecha exacta registrada, esta imagen original sirvió como modelo y referencia para que un pintor elaborará el cuadro de Nuestra Señora del Refugio que hoy se observa en el templo parroquial, a un costado del crucifijo.

Esa primera imagen fue la que guió a las familias fundadoras y hoy sigue presente a través del cuadro que se venera en el templo.
Frutos abundantes
Con más de 40 años de servicio en la parroquia, la entrevistada, quien es actualmente coordinadora de catequesis infantil, expresó sentirse orgullosa de pertenecer a una familia que sembró las bases de una comunidad que hoy es una de las más grandes de la diócesis.
Es bonito ver todo lo que ha crecido la comunidad. Da nostalgia recordar el esfuerzo que hicieron nuestros padres y abuelos, pero también da mucho orgullo saber que el trabajo de ellos sigue dando frutos y que nuevas generaciones continúan sirviendo y siendo atendidas en esta comunidad.
La entrevistada destacó que muchas de las familias fundadoras siguen presentes a través de hijos, nietos y bisnietos que participan activamente en la vida parroquial.
Asimismo, hizo un llamado a conservar viva la memoria histórica y a continuar sirviendo con alegría.
Siempre hay mucho que hacer, mucho que dar y mucho que servir. Cada fiesta patronal es una oportunidad para decir ‘presente’, dar a conocer a María y aprender a amarla más.
































































