Todo está preparado para la celebración que vivirá la comunidad diocesana como una acción de gracias por el tiempo en el que el obispo don J. Guadalupe Torres Campos ha encabezado el trabajo en esta porción del pueblo de Dios.
Como se sabe, don Guadalupe fue nombrado nuevo obispo de la Diócesis de Ecatepec y tomará posesión de aquella diócesis en tres semanas más (22 de julio), por lo que la comunidad de Ciudad Juárez, en la que sirvió durante más de diez años como obispo titular, le ofrecerá una misa, no de despedida, sino de agradecimiento y oración por su nueva encomienda.
“Más que nada es una acción de gracias por este tiempo que hemos compartido juntos, es dar gracias a Dios por el ministerio de don Guadalupe y agradecerle a él por su acompañamiento todos estos años”, dijo el padre Armando Benavides, vicario general de la diócesis.
Informó que sacerdotes decanos y consultores han coordinado todo lo necesario para la misa y festejo que se realizarán el próximo lunes 13 de julio, una semana antes de la partida de don Guadalupe a Ecatepec.
La misa será en la parroquia El Señor de la Misericordia, ese día a las 6 de la tarde, y concluyendo se invita a la comunidad a participar en un convivio en el Seminario Conciliar, donde se ofrecerá una taquiza, y habrá música en vivo y mariachi para compartir buenos momentos con el todavía obispo de la diócesis.
Invitación abierta
El padre Armando dijo que el propio obispo quiso celebrar la Eucaristía en un sitio acogedor, pero a la vez donde quepan muchas personas, como es la parroquia El Señor de la Misericordia.
Para esa fecha se buscarán espacios de estacionamiento con el fin de que no haya problemas con ese tema.

“El señor es muy amiguero, de todas las parroquias hay personas que lo han venido acompañando y lo han llegado a considerar un amigo, familias de todas partes de la ciudad, gente muy bonita que todo este tiempo ha procurado una cercanía con el obispo”, expresó.
Dijo que en la misa participará un coro monumental integrado por servidores de diversas comunidades, dirigidos por el padre Víctor Ortega, de la Escuela diocesana Canta y Camina.
“Más que como una solemnidad, vemos esta misa como un momento de encuentro y espacio para compartir la liturgia y mostrar nuestro cariño y agradecimiento al señor (obispo)”, manifestó.
Invitación abierta
El padre Armando aclaró que la invitación es abierta a todos los fieles, tanto para la misa como para el convivio en el Seminario, donde se esperan unas mil 500 personas.
“El convivio será en la explanada del Seminario, ya nos pusimos de acuerdo y habrá servidores encargados del acomodo, en el estacionamiento y en todo lo necesario”.
Informó que en este espacio se colocará un buzón para que las personas que así lo deseen depositen mensajes o incluso ramilletes espirituales para el obispo. También se busca colocar un stand para fotografías del recuerdo con monseñor Torres Campos.
“Podemos hacer un recuento de todas las experiencias vividas, los momentos de alegría y de prueba que nos ha tocado vivir juntos, y como personas de fe, estar agradecidos”, dijo.
“Creo que vivimos esto con un aire de nostalgia porque todo fue muy sorpresivo, pero esto nos invita a profundizar en nuestro compromiso con Jesús y con la Iglesia. ¿Qué seguirá? No sabemos, pero lo que sí sabemos es que estamos en manos de Dios y estaremos bien”, finalizó.































































