Diana Adriano
La comunidad de la Rectoría San Juan XXIII vivió el pasado martes 8 de septiembre una jornada de alegría y acción de gracias al reunir a sacerdotes, religiosas y comunidad para celebrar el nacimiento de la Santísima Virgen María, que ahí se venera en la advocación de María Desatadora de Nudos, así como los 26 años de vida sacerdotal de los padres Omar Gutiérrez -rector- y Roberto Ríos; y el aniversario de fundación de las Hermanas Oblatas de Santa Marta, algunas de cuyas religiosas ahí sirven.
La triple celebración se llevó a cabo con una misa de acción de gracias, en la que el padre Roberto Ríos compartió una reflexión en torno a la figura de María, el silencio de Dios y la vocación al servicio.
Desatar nudos de la vida

En referencia a la devoción de la Virgen Desatanudos, cuya imagen y espiritualidad tienen su origen en Alemania y llegaron a Latinoamérica a través de Argentina, el padre Roberto explicó que esta devoción parte de la historia de un matrimonio que, ante las dificultades que enfrentaba, acudió a la Virgen María para pedir su intercesión.
Los problemas fueron representados simbólicamente mediante nudos en el lazo que se utilizó en su boda, hasta que, con la oración y la confianza en María, estos comenzaron a desatarse.
A partir de esta historia, el sacerdote invitó a los fieles a confiar en la intercesión de la Virgen ante las situaciones difíciles de la vida.
“Que nuestra Madre del cielo, a la que hoy celebramos desde su nacimiento, nos ayude a ir desenredando las situaciones difíciles de nuestra vida”, pidió.

Religiosas y sacerdotes
La jornada también permitió festejar los 77 años de fundación de las Hermanas Oblatas de Santa Marta, instituto religioso que inició precisamente un 8 de septiembre, y algunas de cuyas integrantes actualmente acompañan a los sacerdotes jubilados y enfermos en Casa Sacerdotal, obra contigua al templo.
Pidió de manera especial que la Virgen María acompañe a las religiosas en su misión y que también permanezca cercana a todos los sacerdotes, especialmente a quienes celebraron un aniversario de ordenación: él mismo y el padre Omar Gutiérrez, que cumplieron 26 años de sacerdocio, así como algunos huéspedes de la Casa Sacerdotal, que fueron ordenados un 8 de septiembre.
“Dios siempre es siempre leal, a pesar de nuestras fragilidades. Dios puso la mirada en mí para que pudiera ser un sacerdote”, compartió el padre Roberto al reconocer que el ministerio sacerdotal no debe entenderse como un mérito personal, sino como un don recibido de Dios, motivo por el cual expresó su profundo agradecimiento.

Oración a María
El padre Roberto destacó que las tres celebraciones pueden unirse bajo un mismo espíritu de agradecimiento a Dios: el sacerdocio, la vida consagrada y la presencia de María como modelo de disponibilidad y entrega.
La celebración concluyó con una oración inspirada en San Bernardo y dirigida a la Virgen María, pidiendo su compañía y protección en el camino de la vida.
“María, no te apartes, Madre mía, de mi boca, no te apartes de mi corazón. Acompáñame y no me fatigaré. Protégeme y no tendré miedo. Sé propicia en mi camino y llegaré hasta el fin”, oró el sacerdote junto a los presentes.
































































