Ana María Ibarra
Una noche de música, convivencia y gratitud, fue lo que vivió la comunidad parroquial de El Señor de la Misericordia al celebrar su 28 aniversario, en una Cena-Baile que tuvo además como motivo especial los 25 años de sacerdocio del padre Guillermo Sías, quien hasta ese momento era vicario de la comunidad.
Vestidos de gala, integrantes de la parroquia, amigos y bienhechores se reunieron para compartir una velada que permitió celebrar un año más de vida y servicio de la comunidad, así como agradecer a Dios por las bendiciones recibidas a lo largo del camino.

La cena estuvo acompañada por pastel y refrescos, mientras que la música corrió a cargo del grupo versátil Status, que durante la primera parte de la velada ofreció un repertorio de jazz, pop y algunos boleros.
Entre risas y conversaciones, la convivencia se prolongó hasta que los músicos invitaron a los asistentes a ocupar la pista. En pareja o en grupos, los presentes disfrutaron de cumbias, rock en español, música retro y piezas del cantautor juarense Juan Gabriel, que fueron coreadas tanto desde la pista de baile como en las mesas.
El grupo Status puso su sello con el ambiente durante la celebración al interactuar constantemente con los asistentes. Los integrantes no sólo interpretaron las canciones, sino que también se sumaron al baile, entregaron algunos artículos para animar la fiesta e invitaron a los presentes a recorrer el salón al son de la música y hasta participar en una dinámica de salto de cuerda.

La presencia de una botarga arrancó sonrisas al convertirse en pareja de baile de algunos de los asistentes.
La celebración contó con la presencia de los sacerdotes Alfredo Abdo, Martín Magallanes, Hiram Fernández y Roberto Luna, quienes acompañaron al padre Juan Manuel Orona, párroco de la comunidad anfitriona, y a sus vicarios, los padres Guillermo Sías y Alberto Rodríguez.
Antes de concluir la noche, el padre Guillermo fue invitado a partir un pastel preparado especialmente en su honor, como parte de la celebración por sus 25 años de sacerdocio.
Así, entre música, alegría y fraternidad, la comunidad de El Señor de la Misericordia celebró su historia y reconoció también el ministerio sacerdotal de uno de sus pastores.

































































