Diana Adriano
La parroquia Cristo Rey vivió tres días de oración de sanación, los pasados 14, 15 y 16 de septiembre, como parte de las actividades realizadas por el 75 aniversario de fundación del Monasterio de las Monjas Clarisas Capuchinas.
Las celebraciones fueron presididas por Fray Ricardo Espinoza, OFM, quien durante estos días invitó a los fieles a disponer el corazón para encontrarse con Dios mediante la oración, la fe y la confianza en su voluntad.
Las jornadas congregaron a miembros de la comunidad, quienes participaron en la celebración eucarística y luego en la adoración ante el Santísimo Sacramento, colocando en las manos de Dios sus necesidades personales y las de sus familias.

Escuchar a Dios
Durante la homilía del lunes 14 de septiembre, día en que comenzaron las jornadas, Fray Ricardo centró su mensaje en la importancia de escuchar a Dios y permitir que su Palabra transforme la vida.
Señaló que la oración no consiste únicamente en presentar peticiones ante Dios, sino también en aprender a reconocer su presencia y aceptar su voluntad.
De igual manera, recordó a los asistentes que incluso cuando no saben exactamente qué pedir, pueden acercarse a Dios con confianza, pues Él conoce las necesidades de cada persona.

Solo Dios sabe lo que necesitamos. Y aunque no sabemos pedir, Él nos da lo que necesitamos.
En este sentido, invitó a los presentes a poner sus preocupaciones, enfermedades, dificultades y situaciones familiares en manos del Señor, pero siempre desde una actitud de humildad y disponibilidad para cumplir su voluntad.
Agradecer, pedir y sanar
Al concluir la celebración eucarística, el sacerdote realizó la bendición de los presentes con agua bendita. Posteriormente, se encendió el cirio y se llevó a cabo la exposición del Santísimo Sacramento, dando paso a un momento de adoración y oración.

Ante la presencia de Jesús Sacramentado los asistentes fueron invitados a permanecer en silencio y oración, reconociendo a Cristo como fuente de esperanza, fortaleza y misericordia.
Fray Ricardo pidió a la comunidad colocar ante Dios no solamente sus propias necesidades, sino también las de sus seres queridos:
Todo nuestro ser, mente, cuerpo, todo nuestro ser físico y espiritual, toda nuestra vida y toda nuestra familia en la presencia de Dios en este momento.
Por ello, como parte de esta jornada de oración y sanación, las religiosas pidieron a quienes tuvieran algún familiar enfermo y que por alguna razón no pudiera acudir personalmente, llevar consigo una imagen o fotografía de esa persona para presentarla durante el momento de oración.
Estas jornadas concluyeron el miércoles 16 de septiembre con la participación de fieles incluso de otras comunidades parroquiales.

































































