Paulina Ruiz
El Seminario Conciliar de Ciudad Juárez se vistió de fiesta el pasado domingo 17 de mayo, cuando llevó a cabo su tradicional Rifa Anual. Las actividades comenzaron desde temprano hora con una emotiva celebración eucarística y se extendieron por la tarde en el auditorio de la institución.

Dejar la comodidad
La comunidad se reunió en la misa previa a la rifa. Durante la homilía, el padre Arturo Veleta, ecónomo del Seminario, quien presidió la misa de 1pm, invitó a los presentes a reflexionar sobre el verdadero compromiso cristiano en una realidad social compleja, exhortándolos a no quedarse estáticos ante los problemas del mundo.
“A los apóstoles los regañaron los ángeles porque se quedaron embobados viendo al cielo como Jesús ascendía hasta lo más alto. Y les dijo: ¿qué hacen ahí parados? Muévanse, cumplan esta misión que se les ha otorgado, que es un privilegio verdadero. Creo que los ángeles también están para decirnos hoy a nosotros: ¿qué están haciendo ahí sentados? ¿esperando que venga un cambio del cielo o de los políticos? ¡No! Nútrete con la fuerza de la Eucaristía, nútrete con la fuerza de la oración y a moverte”, enfatizó el sacerdote.
Recordó que la aportación individual, por pequeña que parezca, tiene un impacto trascendental cuando se trata de esparcir el Evangelio:
“No se trata de que vayas y transformes el mundo entero. Lleva el Evangelio a una sola persona… el que una persona más tenga ese contacto con Dios, sepa que vale la pena creer y trabajar con Dios, es más que suficiente”.

Kermés con causa
Previo a la celebración litúrgica, los pasillos y áreas comunes del Seminario cobraron vida con una venta de alimentos como gorditas infladas y enchiladas y aguas de sabor. Erika Fraire, madre del seminarista Marcos Fraire y voluntaria en la venta de alimentos, explicó el destino de estos esfuerzos:
“Nos piden que vengamos a apoyar y aquí estamos. Hay muchas cosas por pagar: recibos de agua, de luz, salarios de maestros y la comida, porque comen bastante los muchachos. Todo esto es una parte de ayuda para eso”, compartió sonriente.
Una inversión de fe
El broche de oro de la jornada inició en punto de las 2:30 en el auditorio. El evento se desarrolló de manera interactiva, alternando la expectativa de la tómbola con la proyección de vídeos testimoniales. Estos materiales contextualizaron a los asistentes sobre cómo la compra de cada boleto es una inversión directa en una casa que sustenta más de 60 jóvenes las 24 horas del día, los 7 días de la semana y un edificio con más de 60 años de antigüedad.
El padre Arturo Veleta expresó su profundo agradecimiento a la feligresía por la excelente respuesta en la venta de boletos, la cual rozó la emisión total:
“Esto no es una inversión o un favor que se le hace a los actuales residentes de esta institución, sino es una inversión que se hace para nuestra iglesia, para que siga funcionando, para que siga creciendo y llegando a todas partes”, puntualizó el sacerdote.
La emoción llegó a su punto de cumbre cuando se extrajeron los números de los afortunados ganadores de este año y que presentamos en el recuadro.
La jornada cerró en un ambiente de profunda gratitud y aplausos, reafirmando que la comunidad juarense está lista para seguir haciendo crecer la esperanza en esta frontera.

Cuarto lugar (10 mil pesos en efectivo). Folio 1792 a nombre de Itzel Marmolejo
Tercer lugar (20 mil pesos en efectivo) Folio 740 a nombre de María Cecilia Plascencia
Segundo lugar (30 mil pesos en efectivo). Folio 10320 a nombre de Olga Valdiviez
Primer lugar (Auto Fiat 2025). Folio 420 a nombre de Esther Torres.
































































