Plaza Pública
Según datos presentados por la titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Marcela Figueroa Franco, el promedio de homicidios dolosos en México disminuyó 46% al pasar de 86.9 homicidios diarios en septiembre de 2024 a 47.3 en mayo de 2026.
Hace una semana, la funcionaria destacó que en mayo de 2026 se registró la cifra más baja de homicidios dolosos durante los primeros 20 meses de la actual administración federal. Además, fue el mes con menor incidencia de homicidios dolosos en los últimos 12 años. Y dijo que el promedio de 50.4 homicidios diarios registrado entre enero y mayo de este año representa el nivel más bajo para ese periodo desde 2016.
El 27 de mayo pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum informó de una disminución preliminar de 49% en los homicidios dolosos, al pasar de un promedio diario de 86.9 en septiembre de 2024 a 44.3 en mayo de 2026. De acuerdo a ambas funcionarias, la reducción equivale a 39 homicidios menos por día en comparación con septiembre de 2024. Por ello la pregunta de esta semana es:
¿Qué opina de las cifras presentadas sobre la baja en el promedio de homicidios dolosos en México? ¿Cómo debemos interpretar esta información?
Dra. Norma Yadira Lozano/Politóloga
Las cifras que presumen “casi la mitad de los homicidios menos por día” deben leerse con mucha cautela. Es cierto que bajan los homicidios dolosos reportados, pero cuando observamos el conjunto datos, vemos que en los delitos contra la vida aparece un patrón que sugieren cambios en la forma de clasificar los casos más que una disminución clara y contundente de la violencia en el país.
Entre 2018 y 2024, los homicidios dolosos bajan 11%, mientras los culposos suben 11% y otros delitos contra la vida aumentan 103%. Un ejemplo la estadística de los estados de Morelos y Colima, donde podemos ver caídas fuertes en homicidios dolosos acompañadas de alzas igual de fuertes en homicidios culposos. Cuando un delito baja justo donde otro sube casi en la misma proporción, se encienden focos rojos sobre posibles “acomodos” estadísticos.
¿Por qué ocurre esto? Porque el homicidio doloso es el indicador de la eficiencia en seguridad pública, ya que se asocia al crimen organizado, se usa para medir el éxito o fracaso del gobierno en materia de seguridad. En cambio, el homicidio culposo, visto socialmente como “accidente”, se convierte en un cajón flexible mucho menos vigilado, que permite manipular la narrativa pública sin levantar tantas sospechas.
Pbro. Luis Escudero Gallo/ Dimensión Fe y Compromiso Social
He leído el informe que se da. Independientemente de su objetividad (realidad de los datos), me parece muy importante darle seguridad y confianza a la ciudadanía y a las instituciones para verificar esos datos, como por ejemplo el número de laboratorios desmantelados.
Es muy importante para el Estado y la ciudadanía reconocer las dificultades de violencia que tenemos en el país.
Vemos que estos datos muchas veces se disfrazan, se maquillan. En el documento se habla de narco laboratorios, pero yo creo que más que cifras o estadísticas tendría que haber una forma de transparentar esos datos, esas declaraciones.
Una constante de gobierno ha sido no querer reconocer realidades a fondo; ideológicamente se entiende que afectaría muchos intereses políticos, pero yo creo que por encima de los intereses políticos tienen que estar la verdad y la justicia.
En el documento se habla de bajar a la mitad (los homicidios), pero habría que someter a estudios esos resultados que se dan, porque, como dicen varios analistas, mientras no queramos ver de fondo los problemas, no se tendrán programas para soluciones a mediano o largo plazo. En el informe también se comenta sobre los fondos que van hacia las causas, unos cinco millones de servicios y creo que el gobierno tiene el deber de transparentar, para que todos los ciudadanos conozcamos el destino de esos fondos, que no están exentos de corrupción.
Veo también que el tema de ‘las causas’ (de la violencia) se maneja mucho, pero al menos no conozco algún documento oficial donde se diga cuáles son las causas, porque creo que a la hora de tratar o de reflexionar ese tema, el gobierno está considerando solo unas causas que quizá no sean el origen real de la violencia. Entonces también hay que preguntarle al gobierno cuál es su estudio de las causas de la violencia.
Y finalmente veo que ese informe se debe de completar con todas las estadísticas, pues la baja de homicidios no es indicativa de mejoría en las violencias.
Hay que tener un panorama amplio de todas las violencias en conjunto y cuáles serán los indicadores de un avance en estrategias de seguridad.
J. Alfredo Rodríguez/ Técnico académico del Colegio de la Frontera Norte (Colef).
Antes que nada, hay que aclarar que tanto las cifras, como las estadísticas, son valores que nos permiten conocer la precisión de un instrumento o situación medibles con cierto grado de exactitud, ya sea de manera relativa o absoluta.
Pero las cifras y estadísticas también contienen -y generan- algo de incertidumbre, dependiendo de la manera que se manipulen o comparen.
En el caso de la pregunta de hoy, refiriéndose a declaraciones de la presidenta de la república, “…que entre septiembre 2024 y mayo 2026, hay una reducción del 46 por ciento en homicidios dolosos, eso significa que mayo tuvo 39 homicidios diarios menos”, hay que tomarlas con cierta cautela, porque si bien esta reducción de homicidios se estará dando en los hechos, estadísticamente pudiera no representar ese porcentaje que manejan debido a que no explican bajo cuál metodología se hizo esa comparación.
Pudiera ser que de manera absoluta así sea, 39 homicidios dolosos diarios menos, pero, ¿en qué fechas, en qué ciudades o localidades, bajo qué circunstancias han disminuido.? Claudia Sheinbaum afirma que esto es “gracias a la Estrategia Nacional de Seguridad y a la honestidad del Gabinete de Seguridad”.
Puede ser que, en parte, tiene razón la presidenta. Pero creemos que hay otros factores de mucho más peso que dichas estrategias (que en realidad nunca han funcionado como tales) y que han resultado en una baja evidente en la cantidad de homicidios de un mes a otro (abril a mayo de 2026).
Por una parte, tenemos que el Campeonato Mundial de Futbol 2026, del cual México es coanfitrión, se inauguró el pasado 11 de junio y finaliza el próximo 19 de julio. Y es a raíz de la celebración de este magno evento en nuestro país, que la seguridad cuenta como un ingrediente de máxima prioridad para su celebración (exigida por el órgano mundial del futbol -FIFA-) y, por otra parte, las acusaciones y reclamación de captura que emitieron jueces federales de los Estados Unidos en contra de algunos funcionarios públicos del estado de Sinaloa, incluido su gobernador con licencia Rubén Rocha Moya (hoy desaparecido), a la par de declaraciones del mandatario estadounidense Donal Trump, de la posibilidad de intervenir militarmente en México para capturar a los narcoterroristas que operan de este lado, cimbraron tanto a la copula política del país así como a los capos del crimen organizado.
De tal manera que, coincidiendo con algunos analistas y expertos en el tema, creemos que está aparente reducción en la incidencia de homicidios dolosos se debe a una posible tregua entre los grupos rivales de los diferentes cárteles que operan en el país, principalmente en entidades del norte y del pacífico mexicano, en cuyas localidades es donde más han bajado estos crímenes, mientras que en otras entidades del centro, sur y sureste se han mantenido a sus niveles de meses anteriores , es decir, no han aumentado. Lo cual permite promediar cifras totales para que arrojen las cantidades manejadas por la presidencia de la república.
Concluyendo, y siguiendo con la tendencia de las estadísticas mensuales, creemos que junio se elevará un poco más que en mayo la comisión de estos delitos, pero, una vez concluida la justa mundial de futbol, se volverá, lamentablemente, a la normalidad de la violencia cotidiana en el país, y, también, la presión de los Estados Unidos para la captura y extradición de esos y otros funcionarios públicos reclamados por sus nexos y complicidad con el crimen organizado.
Dígamos, de cierta manera, que esta es una tregua entre los cárteles del crimen organizado, mientras se celebra el Mundial en México, No hacer mucho ruido, para que no los vayan a capturar y entregarlos a Donald Trump.
Es algo que ya estaba previsto desde la captura y muerte de Nemesio Oceguera, Alias El Mencho, a finales de febrero de este año.




























































