Diana Adriano
Con sentimientos encontrados, entre la alegría por la nueva misión encomendada por el Santo Padre y la nostalgia por su partida, cientos de fieles se congregaron el pasado 19 de julio en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe para participar en la última Santa Misa presidida por monseñor José Guadalupe Torres Campos como obispo de la Diócesis de Ciudad Juárez.

Desde el inicio de la celebración se vivió un ambiente de profunda emoción. Al ingresar en procesión, el pueblo reunido levantó pequeñas banderas blancas como signo de agradecimiento y afecto hacia su pastor. Monseñor correspondió al gesto deteniéndose a saludar a algunos de los fieles que llenaban el templo, mientras recibía muestras de cariño.
Durante su homilía, el obispo dirigió un mensaje de acción de gracias por los once años de ministerio episcopal vividos en Ciudad Juárez.

«Esta celebración es de acción de gracias, bendiciendo a Dios por tantos regalos, por estos once años de experiencias que hemos vivido, la mayoría de momentos felices, momentos bendecidos, también momentos difíciles…»
Al reflexionar sobre el Evangelio de San Mateo, invitó a los presentes a permanecer firmes en el bien y confiar en la acción de Dios, recordando que el Reino de los Cielos se construye con la semilla buena sembrada en el corazón de quienes permanecen fieles al Señor.

Emotivo mensaje
Al concluir la Eucaristía, el párroco de Catedral, padre Eduardo Hayen Cuarón, dirigió un emotivo mensaje de despedida en representación de la comunidad diocesana.

“Hemos podido reflexionar con sincera gratitud los dones que hemos recibido con su entrega. Gracias, señor Obispo, por su cercanía, por su trato de padre y pastor, por su sencillez y por la calidad humana con la que siempre nos condujo hacia Cristo”
El sacerdote recordó algunos de los principales frutos del ministerio de monseñor Torres Campos, entre ellos las numerosas ordenaciones sacerdotales y diaconales, el impulso del proyecto pastoral diocesano, el acompañamiento a los migrantes, la promoción de nuevos movimientos apostólicos, la organización de la visita del papa Francisco a Ciudad Juárez y la construcción de la Casa Sacerdotal San Juan XXIII para atender a los sacerdotes mayores y enfermos.

De manera especial, el padre Hayen agradeció la confianza depositada en él para servir al frente de la Catedral y del Periódico Presencia, destacando que durante estos once años la diócesis reconoció en su obispo la presencia de Cristo, Buen Pastor.
Un regalo especial

Como broche final de la celebración, la Coral San José, que sirve los domingos en Catedral y al que monseñor solía llamar cariñosamente «mi coro», interpretó por primera vez el canto «Ve con Dios», una composición escrita especialmente para él por uno de sus integrantes, Adrián Leyva, con arreglos corales del director, maestro Israel Hernández.
La interpretación conmovió a los presentes, quienes despidieron a su pastor entre aplausos, lágrimas y una prolongada ovación, agradeciendo el legado de once años de servicio, cercanía y entrega a la Iglesia de Ciudad Juárez.

































































