Ana María Ibarra
Contentos y en comunidad, fieles de la parroquia El Señor de la Misericordia realizaron el pasado sábado 28 de junio una procesión con motivo del Año Jubilar de la Esperanza para ganar indulgencia plenaria.
Con fe y entusiasmo, la comunidad parroquial salió de su templo parroquial rumbo al Santuario de San Lorenzo, dedicado para ganar indulgencias en este Año Jubilar de la Esperanza. Ahí participaron de la Eucaristía presidida por sus sacerdotes, Juan Manuel Orona, párroco y Alberto Rodríguez, vicario. 
Signo y frutos
Miembros de distintos grupos parroquiales, así como fieles que acuden a misa caminaron durante menos de una hora rumbo a San Lorenzo, acompañados por sus sacerdotes, uno de los coros de la parroquia y el grupo parroquial de matachines.
Al llegar al templo jubilar fueron recibidos por el padre Alfredo Abdo Rohana, quien esparció sobre ellos agua bendita.

“Bienvenidos, este es el templo de todos. Qué el Señor les tome en cuenta su esfuerzo. En esta fiesta del Inmaculado Corazón de María pidámosle tener sus mismos sentimientos”, expresó el padre Abdo a las más de 200 personas que asistieron.
El padre Juan Manuel le entregó al padre Abdo un detalle de parte de la comunidad, para luego entrar al templo y disponerse a celebrar la Eucaristía.
“Qué bonito signo de caminar en la fe en este llamado que nos ha hecho nuestra Iglesia en este Año jubilar, Año de la esperanza. Y ese es uno de los frutos que pedimos por intercesión de María Santísima y de San Lorenzo. También pedimos que nos conceda una renovación para nuestra parroquia”, oró.

En camino
Después de que el padre Alberto proclamó el evangelio, el padre Juan Manuel dirigió su homilía resaltando que también la familia sagrada peregrinó, pues salían a Jerusalén para las festividades de la Pascua.
“Peregrinamos porque el cristiano es un ser en camino. Nos llamó nuestra Iglesia a través del Papa Francisco, que en paz descanse, y nos convocó a que tomáramos conciencia de que somos peregrinos. La fe no es algo tranquilo sino es una cuesta arriba”, señaló.
Añadió que en el caminar, el cristiano se cansa, sin embargo, no camina solo, sino en comunidad.
“Caminamos contentos, porque quien nos anima es nuestro Señor que nos ama y nos espera. El servicio y el apostolado a veces puede caer en desánimos y al caminar nos brotan nuevos bríos para continuar”, mencionó.
“Vamos a pedir que nos haga una parroquia viva, humilde, misionera y que mostremos la misericordia del Señor”, agregó.
Después de ese momento de reflexión, la comunidad se dispuso a rezar el Credo para ganar la indulgencia plenaria y proseguir con la celebración para regresar con el mismo entusiasmo y el corazón lleno de esperanza a su parroquia.


































































