Diana Adriano
Una mañana llena alegría y esperanza fue la que se vivió el pasado sábado 28 de junio en la parroquia Santa Rosa de Lima, donde niños y niñas del internado Ciudad del Niño, atendido por las Misioneras de María Dolorosa, recibieron los sacramentos del Bautismo y la Eucaristía. 
Doce niños, algunos de ellos mayores de 7 años, participaron en la celebración eucarística. Ocho de ellos fueron bautizados y cuatro realizaron su primera Comunión, en una celebración presidida por el padre Víctor Fernández, párroco de la comunidad.
La hermana Rosa Nery Escobar, MMD, quien es responsable de los menores, compartió con emoción lo que significó este acontecimiento:
“Fue un momento muy especial, porque estos niños no habían tenido antes la oportunidad de recibir estos sacramentos. En la Ciudad del Niño procuramos darles una formación integral, y dentro de ella, la formación en la fe es fundamental. Queremos que los pequeños también conozcan y vivan el encuentro con Dios”.
Hijos de Dios
Durante la homilía, el padre Víctor exhortó a los pequeños a continuar con su formación cristiana y les recordó el valor de reconocerse como hijos de Dios.
“Fue muy bello ver como el padre les habló sobre la alegría de ser parte de la Iglesia, del compromiso que esto implica y cómo, desde ese día, la comunidad los recibía con los brazos abiertos”, relató la hermana Rosa Nery.
La alegría de los niños fue evidente desde antes de la misa. De acuerdo con la religiosa, muchos de ellos llevaban semanas preguntando con entusiasmo cuándo llegaría el día de su Primera Comunión.
“Era algo que ellos deseaban profundamente. Cada semana celebramos una misa en Ciudad del Niño, y los niños se entristecían al no poder comulgar. Así que este día lo esperaban con mucha ilusión. Al terminar, todos estaban felices, abrazándose, agradeciendo, con sonrisas que hablaban más que mil palabras.”
Agradecidos
Actualmente, la Ciudad del Niño atiende a 30 menores, a quienes no solo se les brinda alimentación, vestido y educación básica, sino también un acompañamiento espiritual que busca formar personas integrales y conscientes de su valor como hijos de Dios.
La religiosa también agradeció el apoyo de quienes hicieron posible esta celebración.
“Agradezco de corazón a las personas que colaboran con esta misión, tanto de Ciudad Juárez como de El Paso. También a las cuidadoras que día a día dan su tiempo y cariño a los niños. Sin ellas, esto no sería posible.”

































































