Presencia
Para celebrar la Solemnidad del Corpus Christi, una fiesta que va mucho más allá de la tradición y que toca la fibra más sensible de la fe católica, la comunidad derrocha espiritualidad y devoción.
Para comprender el origen histórico de esta celebración —marcada por visiones místicas y milagros eucarísticos— y descubrir su impacto espiritual en la vida del creyente de hoy, el padre Luis Carlos Zúñiga, párroco de Corpus Christi en la Colonia Héroes de la Revolución, responde a preguntas de Periódico Presencia en la siguiente entrevista:

¿Qué celebramos en la Solemnidad del Corpus Christi?
En la Solemnidad de Corpus Christi celebramos el gran Misterio del Cuerpo y Sangre del Señor sacramentado, Como cristianos verdaderamente creemos que Cristo que ha muerto y resucitado por nosotros se encuentra en alma cuerpo, sangre y divinidad nuestro Señor Jesús. Por eso lo adoramos y glorificamos.

¿Cuál es su origen histórico?
Fue promulgada el 8 de septiembre de 1264, por el papa urbano IV mediante la bula Transiturus hic modo. La finalidad de esta fue defender el dogma de la transubstanciación que define la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, pues por esa época se negaba la presencia real. Algo que ayudó a la promulgación de esta bula fueron las visiones de Santa Juliana de Cornillon, que contemplaba la luna llena con una mancha negra, que después de tiempo de oración y reflexión, se interpretó de la siguiente manera: la luna era la Iglesia y la mancha la ausencia de una fiesta litúrgica. Ella, al manifestarle sus visiones al Obispo de Lieja, Roberto de Torote y al archidiácono Jacques Pantaleon logró que el primero instituyera la fiesta en sus diócesis. Años después de la promulgación de la Fiesta, el sacerdote Pedro de Praga, tenía dudas del milagro de la Transubstanciación. Viajaba hacia Roma y al detenerse en la comunidad de Bolsena ocurrió un milagro: la hostia consagrada comenzó a sangrar. El Papa en turno, por gracia de Dios, fue el que mandó investigar el milagro. Era nada más y nada menos que Jaques Pantaleon ahora con el nombre de Urbano IV, papa.

¿Cómo se relaciona esta fiesta con el Jueves Santo o la Última Cena?
Sabemos que en la víspera de su Pasión, Jesús se reunió con sus discípulos a celebrar la cena Pascual; un jueves. Y en un acto verdadero de amor Cristo tomó el pan lo partió y lo dio a los discípulos, lo mismo hizo con el cáliz lleno del fruto de la vid. Es ese momento en el que el Señor derrama su amor por nosotros e instituye el sacramento de la Eucaristía, dándonos su Cuerpo y su Sangre como alimento que nutre el espíritu y alienta nuestra vida para soportar las tentaciones y los combates espirituales de nuestra vida.
¿Por qué es importante esta celebración desde el punto de vista espiritual?
Es de gran importancia pues la Sagrada Eucaristía es ese alimento que nos ayuda fortalecer nuestra alma, si se me permite una vana comparación, el Cuerpo y la Sangre de Cristo es al alma, lo que el alimento o comida, al cuerpo. Quien deja de alimentarse de la Eucaristía debilita el alma y el espíritu, y poco a poco van muriendo. Pero de la Eucaristía no sólo podemos alimentarnos (que es lo más importante) también podemos rendirle adoración y gloria. En los momentos específicos de adoración, ahí también podemos nutrirnos de la Eucaristía. Por eso no dejemos solo al Señor en los sagrarios, visitémoslo y veremos que al final los que estábamos solos éramos nosotros, al sentir como el Señor nos acompaña durante toda la vida.

¿Qué oportunidades nos presenta esta celebración como fieles católicos?
El más grande beneficio para nuestra vida es el contemplar que las promesas del Señor siempre se cumplen. Esa promesa dada por Dios en el evangelio que escuchamos el domingo de la Ascención, “yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” ( Mt 28,20) y así saber que el Señor no nos abandona. Por eso nos da la oportunidad de volver a Cristo, a sentirnos acompañados, a nutrir nuestra fe y sobre todo alentar nuestra esperanza.
¿Qué se hace en la fiesta de Corpus Christi?
La manera más común de celebrar la fiesta de Corpus Christi es mediante las procesiones por las calles con el Santísimo Sacramento, independientemente de que en las iglesias se realizan otras actividades en torno a Jesús presente en la Santa Eucaristía.
Las procesiones de Corpus Christi son actos en los que los fieles católicos caminan en comunidad, llevando consigo al Santísimo Sacramento. Estas manifestaciones religiosas se originaron en Colonia, Alemania, en 1279, y después se extendieron en toda la Iglesia Católica.
Estas procesiones se suelen llevar a cabo en las calles, a menudo acompañadas por música, cánticos y decoraciones festivas, en honor de Jesús Eucaristía.
Durante la procesión, el Santísimo Sacramento se expone en una custodia, con la cual el sacerdote o el obispo que la preside van bendiciendo al pueblo congregado en las calles.
Las procesiones de Corpus Christi son una manifestación pública de fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, y una forma de llevar la fe más allá de los muros de la iglesia y compartirla con la comunidad en general.
En México, durante la época de la Colonia, la procesión del Corpus Christi era un gran acontecimiento. Un verdadero desfile en el que participaban las autoridades civiles, militares y religiosas de cada pueblo.
Después de la Independencia, poco a poco, la solemne procesión se limitó a los atrios y a los recintos interiores de los templos.
A partir del reconocimiento de la existencia de las diferentes Iglesias en 1992, las procesiones de Corpus Christi comenzaron a salir de nuevo a las calles.

































































