Por Ana María Ibarra
A propósito de que vivimos el mes de la Biblia, y tras conocer cómo fue integrada la colección de libros que es la Sagrada Escritura, presentamos una explicación sobre el primer libro que contiene: el Génesis.
Esto también en sintonía con el tema que este año abordará la Expo Biblia que se realiza durante este fin de semana en la parroquia El Señor de la Misericordia, donde los fieles han podido acercarse a descubrir la riqueza del Génesis, un libro que, más allá de ser conocido desde el Catecismo, puede ser redescubierto desde nuevas perspectivas.
Con ayuda del padre Juan Manuel Orona, licenciado en Exégesis Bíblica, conoceremos el lugar especial que ocupa el Génesis en la historia de la fe, pues en él se narra el origen de todo.
Para el sacerdote, acercarse al Génesis no consiste solamente en volver la mirada hacia un pasado remoto, sino que también puede ser una manera de preguntarse quiénes somos, de dónde venimos, qué lugar ocupa Dios en nuestra historia y hacia dónde estamos llamados a caminar.
Aquí la explicación:
Conocer el Génesis
La palabra Génesis procede del griego y significa “comienzo” o “principio”. En hebreo, el libro es conocido como Bereshit, una expresión que puede traducirse como “en el principio”.

“El nombre de Génesis le viene de su traducción griega. Génesis significa comienzo, principio. El Génesis es un libro apasionante, un libro hermoso, profundamente conocido por la tradición judía y cristiana», explicó el padre Juan Manuel.
Dijo que este libro puede dividirse en grandes secciones.
«Los primeros capítulos presentan la creación del mundo y del ser humano. Después viene lo que diversos autores denominan la prehistoria de la humanidad, que abarca los relatos de Adán y Eva, su familia, el pecado de los primeros padres y la historia de Noé», mencionó.
A partir del capítulo 12, dijo, comienza la llamada «prehistoria de Israel», centrada en las figuras de Abraham y Sara, Isaac, Jacob y José y sus descendientes.
Género literario
El padre Orona advirtió que no debe entenderse como un libro de historia en el sentido moderno y científico de la palabra. Esto no significa que el texto carezca de relación con la historia, sino que utiliza diferentes géneros literarios para comunicar su mensaje.

“Es un libro que contiene narraciones históricas, claro que sí, en el sentido de que Dios interviene en la historia de un pueblo. Los autores se sirven también de diferentes géneros para escribir esta relación de Dios con el hombre: cuentos, epopeyas y otras formas narrativas propias de su tiempo».
Por lo tanto, añadió, el Génesis habla de un Dios que interviene en la historia de un hombre, de una mujer y de un pueblo.
Así pues, acercarse al Génesis requiere superar una lectura que busque en sus páginas una explicación científica de los orígenes. Su propósito está en comunicar algo más profundo acerca de Dios, del ser humano y de la relación que existe entre ambos.
Tres enseñanzas
Para el padre Juan Manuel Orona, hay al menos tres grandes enseñanzas en el primer libro de la Biblia.
“Primero, el libro del Génesis nos recuerda que nuestra fe está puesta en un Dios que creó el mundo y que nos creó por amor. Segundo, es un Dios que interviene en la historia para caminar con nosotros. Tercero, no es un Dios solitario, sino es el Dios que va constituyendo, formando un pueblo, una comunidad. Es decir, a Dios no se le entiende sin el pueblo de Israel”, subrayó.

Esta idea también puede iluminar la experiencia de fe del creyente actual.
«La relación con Dios no está pensada como una experiencia individualista, sino como un camino compartido con otros».
Formar comunidad
El padre Juan Manuel señaló que la lectura del Génesis puede provocar una respuesta profundamente personal y por lo tanto sus páginas deberían despertar en el lector sentimientos de gratitud, admiración, asombro y belleza.
“Soy criatura de Dios. Fui creado a imagen y semejanza de Dios. Reconocerse criatura implica reconocer la vida como un don. Deben de surgir sentimientos, además de agradecimiento, de admiración, de asombro, de belleza”, indicó.
Para concluir, el padre Juan Manuel resaltó que, así como Dios no es individualista, creó al ser humano para formar una comunidad y caminar con ella.
“Dios me creó, pero no para estar en solitario, sino para caminar con los hermanos como pueblo, como Iglesia”, concluyó.

































































