Diana Adriano
El Seminario Conciliar de Ciudad Juárez celebró el pasado 8 de septiembre el 63 aniversario de su fundación con un torneo deportivo en el que participaron sacerdotes de la diócesis y seminaristas.
La jornada tuvo como propósito recordar la historia del Seminario y fortalecer la convivencia entre quienes forman parte de esta casa de formación sacerdotal. Durante la actividad se llevaron a cabo encuentros de futbol y basquetbol, aunque fue el futbol el que reunió a un mayor número de participantes y aficionados.
El padre Jesús Manríquez, rector del Seminario, explicó que esta convivencia deportiva se ha convertido en una de las actividades que acompañan cada año la celebración del aniversario.

“Este es el cuarto año que organizamos esta convivencia deportiva y después una convivencia con los padres, con una taquiza”
Dijo que estas actividades forman parte de la celebración, pero que el centro de la jornada es la Eucaristía, como acción de gracias por los años de historia y servicio de la institución.
Entusiasmados
Durante los primeros encuentros deportivos, sacerdotes y seminaristas se enfrentaron en la cancha en un ambiente de entusiasmo.

“Los seminaristas siempre traen más condición y son más jóvenes”
comentó entre risas el padre rector mientras seguía el desarrollo de uno de los partidos.
La jornada también contempló un encuentro de baloncesto, con el objetivo de que tanto sacerdotes como seminaristas pudieran compartir un espacio distinto al de las actividades habituales de formación y ministerio.
Corazón de la diócesis

Al hablar sobre el significado de llegar a 63 años de historia, el rector destacó la importancia que tiene el Seminario Conciliar dentro de la vida de la Diócesis de Ciudad Juárez y en la formación de las nuevas generaciones de sacerdotes.
“Estamos contentos con nuestro seminario, en el 63 aniversario de su fundación. Queremos recordar que el Seminario sigue siendo el corazón de la diócesis”
expresó.
El padre rector comparó la labor de la institución con el corazón que impulsa la vida de un organismo, al señalar que desde el Seminario se forman los sacerdotes que posteriormente llevarán su servicio a las distintas comunidades parroquiales.
“Es como nosotros vamos bombeando la sangre nueva hacia todas las parroquias, a través de los sacerdotes que van surgiendo”
afirmó.

































































