Como parte del Adviento, del 16 al 24 de diciembre se celebran las tradicionales posadas. Este novenario nos prepara espiritualmente para celebrar el nacimiento de Jesús, Hijo de Dios, con el amor y la caridad inflamando tu corazón a cada paso.
Presencia
Como se sabe, las Posadas navideñas son una tradición mexicana consistente en un novenario que nos ayuda a preparar espiritualmente la Nochebuena y la Navidad. Son nueve jornadas en las que lo central es celebrar a José, a María, y a Jesús, que viene a salvarnos.
El culmen de las Posadas navideñas es la Navidad: el Nacimiento del Salvador del Mundo, de Jesús, el Mesías anunciado y esperado.
Aquí algunos datos de las Posadas, con explicaciones del padre Francisco Galo Sánchez, actual administrador parroquial de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús y reflexiones tomadas de la red. 
Origen
Las posadas son celebraciones netamente mexicanas, es decir, se originaron en nuestro país. La referencia más antigua se localiza en San Agustín de Acolman, Estado de México, a unos 40 kilómetros de la capital, rumbo a las Pirámides.
Los indígenas tenían unos festejos dedicados a Huitzilopochtli del 6 al 26 de diciembre, comenzando con ayunos y la coronación de su dios, entonces adornaban las casas y edificios con pequeñas banderas colocadas en los árboles y en el gran templo localizado en el centro de Tenochtitlan, izaban una gran bandera en su honor, por eso le llamaban: “el levantamiento de banderas”. Al llegar el solsticio de invierno se hacía una gran comida con una enorme fogata, aromatizando el ambiente. Para la noche del 24 se comenzaba el festejo hasta otro día, mientras en todas las casas se ofrecía una comida hecha con masa de maíz azul, mezclado con miel negra de maguey y se hacía un pequeño ídolo que representaba a su divinidad.

Con los cristianos
Los frailes continuaron las fiestas con otros elementos: en lugar de banderas, pusieron estandartes con la Cruz, en vez de ídolos, pusieron a San José y la Virgen María como peregrinos, para ser llevados a las casas, Comenzaban el día 15 y el 24 celebraban una misa de media noche y una gran fiesta en honor a Jesucristo. También agregaron como elemento las velas encendidas, para mirar el camino.
Debido al desorden y paganismo, las posadas fueron prohibidas por la Iglesia en diferentes fechas (1788, 1796 y de 1808 a 1818), sin embargo, el cariño y la fe de la gente por celebrar a Nuestro Señor siguió haciéndose presente. Fueron los mismos fieles quienes mantuvieron la tradición.
Su sentido
Así pues, las posadas son celebraciones religiosas cristianas para prepararnos al nacimiento de Jesús, por lo tanto, lo principal está en disponernos a recibirlo, y acrecentar nuestra amistad y seguimiento a Él. Jesucristo debe estar siempre en el centro de nuestra alegría…y de nuestras posadas.
No olvidar el último día de las posadas acudir a Misa. El mejor festejo es la participación en la Eucaristía con Jesús, escuchar su Palabra que alimenta y recibirlo. Si no se puede acudir en la noche, otro día no debemos faltar.
No es nuestra fiesta, es la fiesta en su honor y debemos estar alegres.
Reflexiones
Presentamos esta propuesta de reflexiones y acciones para los nueve días que comprende la tradición.

Primera posada, 16 de diciembre
Leer Lc 1, 26-33
“En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José?. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, Ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo”.
Reflexionar:
Al hacer oración, ¿preguntas a Dios qué es lo que Él quiere de ti?, ¿cuál es el camino que quiere que elijas?, ¿qué te pide hacer por tu prójimo?
Actuar:
- En oración, manifiesta a Dios total dependencia para solucionar tus preocupaciones.
- Programa un momento antes de dormir en el que contemples la imagen de la anunciación. María es seguramente muy hermosa, pero intenta imaginar la belleza del corazón que Dios vio en Ella para ser la Madre de su Hijo.
- Piensa en una persona que tenga baja autoestima, visítala y háblale de sus virtudes.
- Reza esta noche un misterio del Santo Rosario.
Segunda posada, 17 de diciembre
Leer Lc 1, 34-38
“María dijo al Ángel: “¿Cómo puede ser eso, si yo permanezco virgen?”. El Ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el Niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”. María dijo entonces: “Yo soy la esclava del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”. Y el Ángel se retiró”.
Reflexionar:
Cuando haces una súplica a Dios, ¿te pones en la entera disposición de dejarte transformar por Él?, ¿o le pides que Él se ajuste a tu voluntad?
Actuar:
- Ofrece el rezo de La Magnífica en beneficio de una persona que esté pasando por un problema grave.
- Comunícate con esa persona este día, sé diligente si puedes hacer algo por ella. Asume que no es tu bondad, sino la bondad de Dios que eres privilegiado de compartir.
Tercera posada, 18 de diciembre
Leer Mt, 18-21
“Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un Hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”. Palabra del Señor”.
Reflexionar:
¿Has sentido alguna vez que tu deber como cristiano es hacer algo, pero el temor, la vergüenza o el ‘qué dirán’ te han impedido llevarlo a cabo?
Actuar:
- En tu camino, observa con detenimiento aquellas personas que piden una moneda. Tú serás luz en sus tinieblas. Detente y a distancia mírale y ofrece por esa persona un Padre Nuestro.
- De forma anónima lleva un detalle a esa persona. Arréglatelas para no recibir halagos por ello. Da Gloria a Dios por el momento.
Cuarta posada, 19 de diciembre
Leer Lc 1, 39-45
“En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de María, el Niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la Madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el Niño saltó de alegría en mi seno. Dichosa tú por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.
Reflexionar:
¿Has sentido alguna vez que tus pecados son tan grandes que no mereces que Dios escuche tu oración?, ¿o tan pequeños que no necesitas ponerte en paz con Él? ¿O bien, eres consciente de que el Señor te escucha siempre y sin importar la circunstancia?
Actuar:
- Piensa en una persona cerrada a la gracia de Dios y haz una oración por ella.
- Si te es posible, llévale un pequeño presente (podría ser un pan o algo que pueda disfrutar)
Quinta posada, 20 de diciembre
Leer Mt 1, 22-25
“Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”. Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa, y sin que hubieran hecho vida en común, Ella dio a luz un Hijo, y Él le puso el nombre de Jesús”.
Reflexionar:
En circunstancias difíciles de la vida, ¿le pides a Dios que desaparezca tus problemas? ¿O bien, le pides que permanezca a tu lado y te ayude a soportar la situación?
Actuar:
- Pídele a Jesús en oración por todas aquellas personas que no tienen qué comer.
- Si en tu camino te encuentras con una persona en situación de calle, acércatele y pregúntale si puedes hacer algo por ella.
- Si te pide alguna moneda y en tus posibilidades está dársela, hazlo sin el ‘prejuicio-pretexto’ de que podría mal utilizarla en algún vicio, pidiendo a Dios que le sirva para su provecho.
Sexta posada, 21 de diciembre
Leer Lc 2, 1-7
“En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue”.
Reflexionar:
¿Eres de las personas que reclaman a Dios por las adversidades que la vida presenta?, ¿o de las que se proponen salir adelante con Su ayuda y con una actitud diligente?
Actuar:
- Pide a Dios por todas aquellas personas que por más que lo intentan, les cuesta trabajo salir adelante.
- Si en tu camino te encuentras a un limpiador de parabrisas o alguien que trabaje en algún crucero (aunque no te desplaces en automóvil), acércate y regálale una moneda, o bien un alimento. Y dile: “Dios te bendiga”.
Séptima posada, 22 de diciembre
Leer Lc 2, 8-14
“En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un Niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por Él!”.
Reflexionar:
¿Eres agradecido con Dios aún en medio de las adversidades?, ¿o única y exclusivamente cuando te suceden cosas buenas?
Actuar:
- Pide a Jesús en oración por todas aquellas personas que pasan fríos, especialmente en esta temporada navideña.
- Si ubicas, por algún punto de la ciudad, a una persona que duerma en la calle, llévale una cobija (gruesa, si te es posible) con la cual pueda mitigar su sufrimiento. Y dile: “Jesús te ama”.
Octava posada, 23 de diciembre
Leer Mt 2, 1-5
“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: “En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta.”
Reflexionar:
Cuándo visitas tu parroquia, ¿acostumbras ir hacia el Santísimo para orar ante Jesús Eucaristía? ¿O eres de las personas que se pasan de largo?
Actuar:
- Piensa en una persona de la tercera edad, sobre todo si vive sola y haz una oración por ella.
- Consciente de que Jesús está en ella, visítala y dedícale unos momentos. El más beneficiado serás tú.
Novena posada, 24 de diciembre (tarde-noche)
Leer Jn 1, 1-12
“Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios”.
Reflexionar:
¿Cuándo sabes que estás cometiendo una mala conducta, pides ayuda a Jesús para que ayude a salir de esa situación y transforme tu corazón? ¿O buscas la manera de justificarte para no sentirte pecador?
Actuar:
- Pide a Dios en oración por todas aquellas personas que viven afligidas, especialmente por las que este día están considerando el suicidio como una salida a sus tristezas.
- Si conoces a alguien que esté triste por haber perdido a un familiar, hazle una visita y conversa con ella sobre el sentido cristiano de la muerte. Si es una persona católica, proponle rezar un Rosario juntos para pedir la intercesión de la Virgen por su ser querido.

































































