Un crimen ocurrido recientemente sacó de nuevo a la luz la presencia de prácticas de ocultismo en Ciudad Juárez que ponen en riesgo el bienestar espiritual incluso de quienes se dicen católicos… sacerdote reflexiona y aconseja al respecto…
Diana Adriano
El pasado mes de julio la comunidad de Ciudad Juárez fue sacudida por una noticia que horrorizó a muchos. En la Colonia Kilómetro 20, una mujer fue asesinada tras intentar sacrificar al hijo de su sobrino, en lo que parecía ser un ritual satánico.
Este acto atroz, envuelto en la oscuridad de creencias esotéricas y prácticas de brujería, e incluso de satanismo, como se mencionó en algunas de las notas difundidas respecto al citado caso, despertó una oleada de conmoción e indignación.
A su vez, el caso sacó de nuevo a la luz la presencia permanente de prácticas y creencias que ponen en peligro el bienestar espiritual, incluso de personas que se dicen cristianas católicas.
Consultado al respecto, el padre Luis Soriano, párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro -ubicada en la zona donde ocurrió el caso-, reconoció la necesidad urgente de abordar las desviaciones en la fe de los cristianos que hoy parecen escalar a niveles insospechados…y también muy peligrosos.
Fe contaminada
Entrevistado en su parroquia, ubicada en la misma colonia donde ocurrió el escabroso hecho citado al inicio, el padre Luis compartió su creciente preocupación por la confusión doctrinal que afecta a muchos de los fieles que se acercan a él en busca de ayuda.
“Han sido ya seis años los que he estado viviendo en este sector, y en el transcurso del tiempo vamos conociendo estas realidades. Mucha gente ni siquiera sabe de su existencia, pero como ministros y sacerdotes, vamos descubriendo esta realidad a medida que se acercan y nos piden ayuda», explicó.
Dijo que ha descubierto que en aquella zona las personas se acercan a prácticas esotéricas, a la brujería y hasta al satanismo, básicamente debido a que tienen una seria confusión sobre la doctrina cristiana que dicen practicar.
“Desgraciadamente muchas de las personas que participan en estas actividades se dicen católicos o cristianos. Es ahí donde radica la realidad de que muchos cristianos están inmiscuidos en estos ambientes debido a una fe contaminada. Comienzan a involucrarse en santería, brujería y otras prácticas similares”, añadió.
Cinismo o confusión
El presbítero relató experiencias cotidianas que evidencian lo anterior:
«Muy frecuentemente vienen y me dicen que quieren que les bendiga un cirio o que les venda agua bendita, y al preguntarles para qué lo quieren, me dicen que es ‘para un trabajo’. Ya ni siquiera es cinismo, sino una confusión sobre lo que viven y piensan que es normal», expuso.
Para el padre Luis, el reciente caso que se hizo público, y en el que una persona perdió la vida, es un claro y doloroso recordatorio de los peligros que se enfrentan por estas confusiones doctrinales.
«Esta situación con la familia fue muy triste; lamentablemente, se dio el caso», dijo.
Santa Muerte en el top
Otra preocupación para el sacerdote es la creciente adhesión de personas al culto de la Santa Muerte.
Dijo que cerca de una de las capillas de su parroquia se ha construido un templo dedicado a la Santa Muerte, un sitio que él mismo describe como un «templo satánico».
“Es algo grande que han ido construyendo poco a poco. El tiempo de la pandemia fue un tiempo de mucho auge para ellos”, relató el padre Soriano, al advertir sobre la estrecha relación entre este tipo de culto y la delincuencia organizada.
Aunque el sacerdote reconoció no estar familiarizado con los detalles específicos de los ritos o los días de culto en este “templo”, es consciente del peligro por la proximidad de la construcción al ámbito religioso católico.
Esta situación ha generado preocupación en la comunidad, ya que la presencia de un templo dedicado a la Santa Muerte tan cerca de las capillas católicas podría influir negativamente en los fieles, especialmente en aquellos que podrían estar vulnerables a confusiones doctrinales o ser atraídos por estas prácticas.
“Lo que nos toca a nosotros como Iglesia es ayudar a la evangelización y transformar todas estas creencias, porque tenemos mucha gente nuestra que participa de estas realidades”, reconoció.
Desconocimiento total
Amelia Martínez, servidora de catequesis familiar de esta comunidad parroquial, compartió su testimonio al encontrarse en un entorno semejante.
En su trabajo con las familias que llegan buscando formación para sus hijos, ha descubierto que las personas tienen una absoluta falta de conocimiento sobre la verdadera naturaleza de Cristo. Y descubre cada día la gran confusión que genera en las personas la presencia del culto a la Santa Muerte.
«Las familias que llegan buscando la formación para sus hijos realmente no saben a lo que vienen. Nos damos cuenta con el tiempo de que son personas que vienen buscando algo, pero no saben qué, ni cómo. Es nuestra labor enseñarles quién es Cristo, porque no lo conocen”, explicó Amelia.
Destacó que una de las confusiones más comunes en las personas, es que ven a la “Santa Muerte” como si fuera cualquier otra persona del santoral católico, solamente debido a que le dicen «Santa».
«Aquí debemos enseñarles y hacerles darse cuenta de que esto no tiene nada que ver con la santidad. El ser santo es otro camino», afirmó.
La entrevistada expresó su tristeza ante las situaciones trágicas que han sucedido en la comunidad debido a estas prácticas de ocultismo, como el reciente caso de la familia involucrada en satanismo.
No obstante, también resaltó que han tenido casos de conversión de personas viven en una profunda confusión espiritual, mezclando símbolos cristianos con prácticas esotéricas.
“Hubo una persona que llegó diciéndome: ‘Yo tengo un altar’, y me mostró en las que ví que tenían a la Santa Muerte junto a la Virgen María, un crucifijo y varios santos. En esos casos tiene uno la misión de enseñarles verdaderamente el camino de Dios», relató.
Dijo que a esta persona la ayudaron con oración, consejos y formación para guiarlo hacia su conversión, es decir, a rectificar su fe.
“Yo creo que al menos una tercera parte del sector sí está metida en eso. Hay mucha ignorancia. Vemos que aumenta más la agresividad en esa gente, pero es grato ver que con nuestro servicio sí se observa un cambio en quien lo desea», puntualizó.