Ana María Ibarra
Con gran alegría, el equipo coordinador del Rosario Viviente 2025, así como colaboradores y bienhechores, asistieron el pasado 12 de agosto a la misa de envío presidida por monseñor J. Guadalupe Torres Campos, obispo diocesano, siendo la celebración en el Templo Histórico de San José.

Faltando un mes para que se lleve a cabo el Rosario Viviente 2025, que este año estará bajo el lema “Peregrinos de Esperanza, Constructores de la Paz”, coordinadores, colaboradores y sacerdotes responsables de las distintas comisiones, se reunieron para poner en manos del Dios el trabajo previo que se está realizando para el evento, así como el evento mismo.
“Dios bendiga los trabajos. Pedimos por todos y cada uno de nosotros”, expresó el obispo al inicio de la celebración.
En su homilía, reflexionó a la luz de la liturgia del día, resaltando que, si la justicia y la paz se unen, llega la esperanza que no defrauda.
“Que hermoso lema para nuestro Rosario Viviente. Por una parte, el Año Jubilar, jubileo de la esperanza, y por otra parte trabajando todos sembrando la paz, sembrar a Cristo que nos da la paz”, mencionó.
El obispo expresó que, en el peregrinar como humanidad, como Iglesia y como diócesis, hay que ser fuertes ante las adversidades del desierto, las dificultades y las situaciones que pueden traer desesperanza.
“Nuestra diócesis es resiliente, es una diócesis fuerte. Dios nos acompaña, nos ilumina, nos hace valientes. Él siembra y nosotros vamos sembrando también la paz con la certeza de que Él camina con nosotros”, dijo.

Monseñor Torres añadió que cada año el Rosario Viviente deja muchos frutos en la Iglesia Diocesana.
“Tenemos creatividad, iniciativa, pero es el Señor quien va dando direcciones, nos va dando su luz. Con la esperanza siempre puesta en el señor, hoy nos reunimos para pedirle su bendición sobre ustedes, sus equipos, los asistentes. Esa esperanza nos fortalece”, reiteró.
Resaltó que el Rosario es una fiesta diocesana y motivó a los asistentes a seguir trabajando y sembrando la paz.
“Encomendados a Santa María, los invito a que nos comprometamos a seguir trabajando.
Los felicito, es una bendición para la diócesis el Rosario Viviente, sin duda es de Dios, de la Iglesia y todos formamos parte de esta gran tarea que el Señor nos confía”, concluyó.
Al final de la celebración, el padre Eduardo Hayen, coordinador de la organización, agradeció al obispo su presencia y su confianza.
“El Rosario Viviente está lleno los frutos espirituales, conversiones, paz, esperanza, unidad, la sanación. Tantas gracias que vale la pena que nosotros sigamos haciendo este esfuerzo de darlo todo por el Señor, por nuestra ciudad Juárez. Señor obispo, nos sentimos reforzados, gracias por su presencia, por llamarnos a seguir adelante”, expresó el padre Hayen.

































































