Diana Adriano
El lunes 17 de febrero se cumplen nueve años de la histórica visita del Papa Francisco a Ciudad Juárez, un acontecimiento que marcó a la comunidad y transformó el rostro de la frontera. Desde su llegada al aeropuerto, miles de fieles se congregaron en las calles para verlo pasar, formando vallas humanas a lo largo de su recorrido y llenando la ciudad de emoción y fervor.

Misa conmemorativa
A nueve años de esta histórica visita, la diócesis, a través del Seminario Conciliar de Ciudad Juárez, ha organizado actividades conmemorativas de este acontecimiento que marcó para siempre la historia de Ciudad Juárez.
Entre los eventos programados, el 17 de febrero se celebrará la Santa Misa a las 7:00 de la tarde en la Capilla Central del Seminario, ofrecida por las intenciones especiales del Santo Padre.
El padre David Hernández, formador del Seminario, informó que además se llevarán a cabo tours por el Seminario, donde los asistentes podrán visitar el Museo del Papa Francisco, un espacio dedicado a preservar el recuerdo de su visita.
Para participar en estos recorridos, se solicita a los interesados inscribirse a través de un código QR (en recuadro).
Un gran recuerdo
Por otra parte, los testimonios que dejó tan especial visita, siguen resurgiendo en la comunidad.
Uno de estos es el del señor Antonio Hernández, feligrés de la parroquia Nuestra Señora del Rosario, quien lleva más de medio siglo trabajando en el calado de llaves, y quien elaboró una llave con dedicatoria especial para el Papa Francisco.
Aunque algunos detalles escapan de su memoria, sus emociones siguen intactas cuando recuerda el impulso que lo llevó a diseñar este regalo.
“Estaba escuchando noticias que decían que el Papa Francisco podría venir, y pensé: ‘Aunque no se confirme, yo voy a hacerle un llavero’”, contó el artesano.
Se sentó con su herramienta y comenzó a crear, con la esperanza de que el Papa visitara Ciudad Juárez.
El entrevistado destacó detalles sobre la pieza: en una llave más grande que las que suele trabajar, labró la frase «Bienvenido Papa Francisco a Ciudad Juárez».
“Me salió del corazón entregárselo al papa. Yo quería que él tuviera algo creado por mí”, afirmó.
Relató que mientras terminaba de fabricarlo, un periodista local llegó para entrevistarlo, pues se había enterado de lo que estaba haciendo. Y aunque el llavero aún no estaba listo, Antonio se sintió satisfecho de que su intención podía ser difundida en la comunidad.

Su arte para el Papa
Ya cuando terminó la pieza, Don Antonio se propuso buscar los medios para entregársela personalmente al Papa Francisco. Pero unos días antes se enfermó, de tal manera que buscaron la forma de dejar el obsequio en el obispado, para que lo entregaran al Santo Padre.
Don Antonio compartió el esmero dedicado al especial obsequio, el cual tardó diez días en terminar. Y dijo que para entregarlo, tuvo cumplir con varios requisitos, como incluir la llave junto con una fotografía de su familia y una carta explicando el obsequio.
“El día que fuimos a entregarlo, lo puse en una cajita bonita que me donaron en Farmacias Similares”, dijo.
Regalos al Vaticano
La llave que don Antonio elaboró para el Santo Padre fue enviada junto con otros regalos de los juarenses, a la Nunciatura Apostólica en México, de donde, como es tradición, se envían a la Santa Sede.
Monseñor René Blanco, quien en el tiempo de la visita papal fungía como Vicario general de la diócesis, coordinó la recepción de regalos a SS Francisco.
Dijo que conforme se acercaba la fecha de la visita, diversos obsequios fueron llegando al Obispado, algunos entregados a través del equipo encargado del arreglo del Altar en El Punto, encabezado por la señora Cecilia Levin.
Una vez en el obispado, los presentes se guardaron en la secretaría para enviarse después a la nunciatura, por paquetería especial.
“Eran regalos muy sencillos. Recuerdo por ejemplo una cruz con rosas del desierto de Samalayuca, de las que salen de la arena. Eran más bien pequeños objetos que la gente fue acercando, y más bien con un significado especial para los fieles que los entregaron”, compartió monseñor Blanco.
Dijo que es tradición que, en sus visitas pastorales, el papa reciba muchos obsequios, y es seguro que éstos llegan a la Santa Sede.
De acuerdo a lo publicado en medios católicos, dado que el papa no puede tener todo lo que las personas le regalan, se venden en beneficio de la Capellanía Apostólica, para las obras de caridad del Papa, aunque en estos regalos no se incluyen los que entregan los jefes de Estado, con el fin de evitar cualquier controversia diplomática.
Así, don Antonio puede tener la seguridad de que su llave llegó hasta el Santo Padre y ha servido para cubrir las intenciones del papa.
Habilidad heredada
El artesano, quien con apoyo del Gobierno ha visitado diferentes países, en exhibiciones de artesanías, compartió su alegría de poder hacer recuerdos de la ciudad.
“Me siento muy contento porque he ido a diferentes partes del mundo gracias a mi trabajo, he estado en Dublín, en Madrid, en Berlín. También he ido a ciudades de Estados Unidos como Boston, San Francisco, Florida y Dallas. Con orgullo represento a México en el arte, y especialmente a Ciudad Juárez”, recordó agradecido.
Compartió que su pasión por el calado de llaves nació de la mano de su padre, Félix Hernández Vargas, quien le enseñó este oficio cuando tenía 17 años de edad.
«Mi papá se enojaba cuando no podía hacer una letra, y eso me entristecía, pero ahora se lo agradezco mucho, porque con este trabajo he mantenido a mi familia», explicó con gratitud.
Enfatizó en la importancia de transmitir este tipo de habilidades y conocimiento a las nuevas generaciones.
“Yo le enseñé a mi hijo y a unos sobrinos; también les enseñé a mis hermanos, pero ya fallecieron”, afirmó dejando ver la carga emocional que representa para él el legado de su oficio.
“Tengo miedo de que este trabajo desaparezca cuando yo muera… quiero mucho a mi oficio, pero veo que nadie lo hace ya”, lamentó.
No osbtante, Don Antonio sigue atendiendo a quienes se acercan a conocer su obra e historia. Se le puede encontrar en las afueras del Wendy’s, ubicado a un costado del Consulado Americano, de lunes a sábado, de 9:30 de la mañana a 3:30 de la tarde.

































































