Ana María Ibarra
Con alegría y devoción, el Movimiento Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María realizó su décimo Encuentro Mariano que llevó como lema ¡Yo voy a buscar corazones! El encuentro se realizó el pasado sábado 2 de mayo en la parroquia Santo Tomás Apóstol.

Con el corazón dispuesto y lleno de amor hacia María Santísima llegaron las más de 300 personas que participaron en el X Encuentro Mariano, organizado por el Movimiento que asesora espiritualmente por el padre Manuel Bañuelos.
En esta ocasión, el predicador invitado fue el laico Juan Valdés, procedente de Morelia, Michoacán, quien les habló de la importancia de la contemplación dentro de la espiritualidad de la Llama de Amor.
Centrado en el escapulario que portan los integrantes de Llama de Amor, el predicador dijo:
“El escapulario representa la espiritualidad de la Llama de Amor, haciendo a quien lo porta poseedor de esta espiritualidad. Es fundamental conocer la espiritualidad que implica el escapulario para vivir y transmitirla”.
Juan habló también de la contemplación y recordó a algunos santos que la vivieron, como Santa Catalina de Siena.
“Aunque era laica, portaba el hábito dominico por un permiso extraordinario, sabiendo su significado. Ella vivía la espiritualidad dominica, caracterizada por la contemplación”, compartió.
Mencionó también a San José quien nutría su pureza al contemplar a su amada esposa y luego a su hijo Jesús, volviéndose más puro.
“La contemplación permite entender, vivir y transmitir la espiritualidad, llevando al corazón de Jesús y María. Sin contemplación, no se puede avanzar en la espiritualidad.
La contemplación es el secreto de toda espiritualidad”, afirmó.

Sobre la fundadora
El predicador reflexionó sobre la contemplación en el movimiento de la Llama de Amor, a ejemplo de Isabel Kindelmann, fundadora del movimiento.
“Se realizan cenáculos y vigilias, pero la pregunta es si se está contemplando o solo escuchando. Para aprovechar al máximo la espiritualidad, es necesario buscar la contemplación. Al demonio no le gusta que el alma contemple a su creador, ya que contemplar lleva al ser humano a la sanación y liberación”.
Haciendo referencia a los tiempos actuales, Valdés señaló que la gente hoy en día contempla el celular y las redes sociales, nutriéndose de lo que mira.
“Contemplar cosas tristes o dolorosas hace que el corazón se vuelva triste y se pierda el sentido de la vocación. Contemplar lo negativo lleva a transmitir negatividad a la familia y a la sociedad”, enfatizó.
Juan invitó a los integrantes de este movimiento a contemplar a Dios a ejemplo de Isabel Kindelmann, su fundadora.
“Los hijos de Dios deben parecerse cada día más a Isabel Kindelmann, quien era madre de familia y trabajaba, a veces doble turno, pero encontraba espacio para contemplar. Su legado es un tesoro y estamos llamados a ser como ella”, concluyó.

































































