Silvia del Valle/Madre de familia
Retomar el ritmo escolar no significa correr para que todo vuelva a ser como antes. Significa acompañar a nuestros hijos con paciencia y amor para que vuelvan a encontrar su ritmo, sus responsabilidades y la alegría de aprender, por eso aquí te dejo mis 5Tips para lograrlo.
Primero. Volvamos poco a poco a la rutina
Ya estamos en el ciclo escolar y siempre los primeros días son muy complicados porque es difícil que nuestros hijos pasen de levantarse tarde y tener días relajados a levantarse temprano, hacer tareas y cumplir horarios.
Es necesario tomar las cosas en serio y armarnos de paciencia para que el proceso de hacer los hábitos sea más sencillo y ajustando poco a poco las horas de sueño, comida, estudio y descanso. La paciencia también es parte de la educación.
Si nuestros hijos ven que nosotros estamos dispuestos a hacer cambios en nuestra rutina cotidiana para que todos estemos mejor, seguro que ellos también lo estarán.
Segundo. Hagamos de la organización un asunto de todos
No siempre es fácil tener todo bajo control. Entre mochilas, uniformes, útiles, tareas y la vida cotidiana de la familia la casa se puede volver un caos, pero ¡mamá no tiene que hacerlo todo!
Aprovechemos estos primeros días para enseñarles a organizar sus cosas y preparar lo que necesitan para el día siguiente, siempre según si edad y madurez. Así los educamos mejor, creamos hábitos, fomentamos autonomía y responsabilidad.
Podemos hacerlo de forma muy gráfica con algún marcador de logros, con imágenes y colores si nuestros hijos son pequeños, o podemos hacerlo con una lista de tareas y responsabilidades si nuestros hijos son más grandes.
No debemos olvidar que todos debemos estar incluidos en este plan de organización familiar.
Tercero. Recuperemos el hábito de estudiar
Durante las vacaciones quizá dejamos de lado los libros para verdaderamente descansar.
Pero ha llegado el tiempo de recuperar el hábito del estudio. Podemos comenzar estableciendo horarios en casa considerando tiempo para lectura, repaso o tareas.
Debemos recordar que es un proceso y que debemos ir aumentando gradualmente el tiempo. Más vale avanzar poquito a poquito que terminar todos agotados y de mal humor.
Cuarto. Preguntemos constantemente cómo se sienten
Es muy común que nos enfrasquemos en los procesos de organización, en hacer los horarios nuevos, en las clases extra escolares y en todo lo que tiene que ver con la vida familiar, sin darnos cuenta de que nuestros hijos, al retomar la escuela, también implica reencontrarse con compañeros, maestros, responsabilidades y quizá nuevos retos.
A veces no es tan fácil para ellos por lo que es bueno hacernos el hábito de preguntarles cómo se sienten, qué les preocupa y qué les entusiasma y sobre todo hacernos el hábito de escuchar sus respuestas. A veces necesitan menos consejos y más saber que mamá y papá están ahí para ellos.
Y quinto. Pongamos nuevamente a Dios en el centro de nuestra rutina
El regreso a clases es una excelente oportunidad para recordar que Dios debe estar en el centro de la vida cotidiana de nuestra familia y que nuestros hijos también lo comprendan.
Podemos comenzar el día con una pequeña oración, pedirle a Dios que acompañe a nuestros hijos y enseñarles a ofrecerle su esfuerzo, sus alegrías y también sus dificultades.
Y para eso, es necesario que tengamos lugares bien definidos y ambientados para que sea propicia la oración, así aunque nuestros hijos sean pequeños, podrán acercarse a Dios, acostumbrarse a ofrecerle todo lo que hacen en el día y también pedirle que les ayude en su jornada cotidiana y así se haga un estilo de vida familiar.
Retomar las rutinas, cuando pasa la novedad de los primeros días de clase, cuesta, pero si como familia trabajamos en equipo, seguro que tendremos un gran ciclo escolar.

































































