Diana Adriano
La parroquia Sagrado Corazón de Jesús celebró los días 13 y 14 de junio su tradicional fiesta patronal, reuniendo a decenas de fieles que participaron en las diversas actividades religiosas, culturales y recreativas organizadas para honrar al patrono de la comunidad.
Este año la celebración estuvo marcada por un ambiente festivo especial, inspirado en un espíritu mundialista que se reflejó en la decoración, la participación de los asistentes y las diferentes actividades que se desarrollaron durante ambos días.

Durante la verbena popular, los asistentes disfrutaron de una amplia variedad de antojitos mexicanos preparados por los distintos grupos parroquiales. Entre los alimentos más solicitados destacaron las hamburguesas, gorditas de maíz, enchiladas, flautas en vaso, raspas y otras delicias que permitieron recaudar fondos para las necesidades de la parroquia.
Esta celebración tuvo además un significado especial para la comunidad, al ser la primera fiesta patronal realizada tras el fallecimiento del presbítero Jesús Efrén Hernández Navejas, quien se desempeñó como párroco desde el año 2020 y falleció en septiembre del 2025.
Mirar con el Corazón

Las celebraciones Eucarísticas estuvieron presididas por el padre Francisco Galo, actual administrador parroquial de la comunidad.
Durante su homilía, el sacerdote invitó a los presentes a reflexionar sobre la mirada compasiva de Jesucristo hacia la humanidad. Basándose en el Evangelio del día, recordó que Jesús observa a las personas con amor, especialmente a quienes se encuentran cansados, necesitados o desamparados.
“Lo primero que tenemos que entender es que Jesucristo nos mira con compasión, no para condenarnos, no para señalarnos ni para recordarnos nuestros errores, sino para acercarnos a Dios y mostrarnos su amor”, expresó.

El padre Galo destacó que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús tiene precisamente como centro esa mirada llena de misericordia y ternura. Explicó que mirar con el corazón significa aprender a ver a los demás con comprensión, reconociendo tanto sus virtudes como sus limitaciones.
Asimismo, exhortó a la comunidad a salir de la indiferencia y a preocuparse por las necesidades de quienes los rodean, por ello, recordó que muchas personas viven situaciones difíciles y necesitan escuchar un mensaje de esperanza.
“El Señor nos llama a tener un corazón semejante al suyo. No se trata de sentirnos mejores que los demás, sino de reconocer que todos necesitamos de Dios y que todos estamos llamados a anunciar su Reino”, señaló.
El sacerdote también destacó la importancia de que los padres de familia transmitan la fe a sus hijos mediante el ejemplo cotidiano, enseñándoles desde pequeños los valores cristianos y la cercanía de Dios en la vida diaria.

































































