Ana María Ibarra
En un fraternal encuentro, los obispos de Juárez y El Paso, acompañados del obispo auxiliar de Washington, DC y algunos laicos, compartieron la realidad que se vive en ambos países con relación a la migración. 
El encuentro tuvo lugar en la oficina de monseñor J. Guadalupe Torres Campos, obispo de la Diócesis de Ciudad Juárez el pasado 24 de marzo.
Fue en la Casa de Gobierno Eclesiástico donde el obispo Torres Campos recibió la visita de los obispos don Mark Seitz, de El Paso, y monseñor Evelio Menjivar, auxiliar de Washington, DC. Además estuvieron presentes laicos de la organización HOPE (Instituto Fronterizo Esperanza) de El Paso.
Monseñor Torres explicó en entrevista que la visita tuvo como objetivo compartir la realidad que se está viviendo referente a la migración.
“El padre Francisco Bueno y un servidor mencionamos que ha habido un cambio en esta realidad”, dijo el obispo.
Agregó que el cambio consiste en que años pasados se recibían hasta mil 200 migrantes en la Casa del Migrante, mientras que ahora hay una población de cincuenta.
“Ahora no llegan los migrantes porque la finalidad de las políticas de Estados Unidos es frenar la migración. Nos preocupa que ahora la problemática está en Estados Unidos, en los centros de detención que no son más que cárceles para miles y miles de migrantes que han capturado y están en espera de ser deportados”, dijo.
Pero aseguró que ante esta realidad, ya se preparan.
“Estamos preparados por si se desata la deportación por Juárez, estamos dispuestos a recibir deportados tanto nacionales como de otros países. Los pocos migrantes que tenemos llegan con problemas físicos, pero también emocionales. Les damos ayuda de escucha, de orientación, médica y psicológica”, señaló monseñor Torres.
“Culminamos nuestro encuentro con palabras de ánimo, de esperanza”, dijo.

Marcha y vigilia
Precisamente ante la nueva realidad de los migrantes en EU, el pasado 24 de marzo se se realizó en EL Paso una marcha y vigilia, en la cual se hizo presente el obispo don Guadalupe
Encabezado por el obispo de El Paso, Mark J. Seitz, otros obispos católicos, clérigos y organizaciones, el evento se realizó con el fin de pedir el fin de las deportaciones y detenciones masivas de migrantes en EU.
Realizada justo en la festividad del mártir San Óscar Romero, la marcha congregó a cientos de personas que protestaron y luego se unieron en oración por todas las familias y personas que han sido afectadas por la política del Gobierno del presidente Trump.
Sobre su reunión con obispos y organizaciones de EU, el obispo de Juárez concluyó: “Estos encuentros entre Estados Unidos y México como Iglesia nos debe de animar. La Iglesia debe ser signo, debe ser luz y esperanza para nuestros hermanos migrantes. La Iglesia está llamada a ser voz de los migrantes para denunciar y buscar que se les respete su dignidad”.

































































