Paulina Ruiz
Lo que comenzó el pasado 4 de marzo como una iniciativa para profundizar en la vida espiritual durante la Cuaresma, llegó a su fin el pasado miércoles 6 de abril dejando una huella profunda en la comunidad diocesana.
El taller de oración, impartido por Alma de Jesús, laica consagrada de la asociación Jesucristo Divino Amor, cerró sus sesiones con un llamado a la perseverancia y a la formación de un nuevo ministerio de intercesión.
Superó territorios parroquiales
Aunque las sesiones se llevaron a cabo en la Parroquia San Judas Tadeo, la respuesta de los fieles evidenció una sed de espiritualidad que atrajo a personas de distintos puntos de la diócesis. Con una asistencia constante de entre 30 a 35 personas, Alma de Jesús destacó que el compromiso no se limitó a feligreses locales.
“La respuesta fue muy positiva, no solo en el número de personas, sino en su disposición. Tuvimos gente que venía de diferentes parroquias,”, señaló Alma.

Comunicación con Dios
Para los asistentes, el taller representó un antes y un después en su forma de dialogar con el Creador. María Elena Quesada, una de las participantes, compartió cómo esta experiencia impactó en su vida cotidiana.
“Estoy encantada porque me ha ayudado a transformar mi forma de orar. Incluso puse en mi casa un lugarcito especial para la oración y estoy feliz. Siento que he mejorado en calidad de acercamiento a Dios”, expresó María Elena, agradeciendo la guía de Alma de Jesús.
Por su parte, Alma relató testimonios de personas que, tras el taller, descubrieron nuevas dimensiones de su espiritualidad: “una persona me decía que nunca le había dicho a Dios cosas que le salieran del corazón durante las asambleas. Esto es para la Gloria de Dios”.
“La oración de intercesión es un servicio. Se desprende de lo que es la oración personal. Dado que la oración personal es un encuentro con Dios que te fortalece. La intercesión es ponerse en medio entre Dios y la humanidad para al alcanzar gracias de Dios hacia la humanidad”, explicó Alma de Jesús.
Un simulacro
Un momento particular durante el desarrollo del taller fue la participación de la comunidad en el segundo simulacro en Ciudad Juárez. Bajo la guía de una de las asistentes, los participantes interrumpieron brevemente sus oraciones para recibir formación en materia de seguridad y protección civil.
La actividad se realizó con total tranquilidad y luego los asistentes retomaron el taller con el mismo enfoque espiritual.
Un camino que apenas comienza
Aunque el ciclo formal de sesiones concluyó, la semilla ha quedado plantada. Alma de Jesús anunció que, ante el entusiasmo de los participantes, el grupo continuará reuniéndose los miércoles de 10:30 a.m. a 12:30 p.m. para seguir aprendiendo.
“Este camino de la oración y la intercesión es un mar infinito. Vamos compartiendo pequeñas luces, pero no se agota. La intención es seguir fortaleciéndonos e ir formando, si Dios lo permite, un ministerio de intercesión aquí en la parroquia”, concluyó.
































































