Paulina Ruiz
Al iniciar el mes de mayo, la Rectoría San Juan XXIII se vistió de gala para celebrar la primera misa del mes ofrecida a la Virgen Desatanudos, una advocación que ha ganado profunda devoción en la comunidad.
La jornada realizada el pasado viernes 8 de mayo no solo fue un espacio de oración y entrega de peticiones, sino también un homenaje a las madres, quienes fueron reconocidas como pilares fundamentales de la fe y la familia.
Un amor que llega al extremo
La homilía estuvo a cargo del rector, el padre Omar Gutiérrez, quien reflexionó sobre el mandamiento de Jesús: “ámense los unos a los otros como yo los he amado”.
“Jesús nos hace un llamado impresionante: ya no nos llama siervos, sino amigos. Nos invita a una relación de confianza donde compartimos su vida y su corazón”, expresó el padre.
“Este amor debe traducirse en paciencia, perdón y entrega, sin esperar nada a cambio”.
“En cada mamá podemos contemplar una huella del amor de Dios”, expresó el padre Omar. “Un amor que acoge, que cuida, que perdona y que nunca se cansa de esperar. Su entrega diaria, muchas veces silenciosa, es una verdadera escuela de fe, esperanza y caridad”.
El padre Omar destacó que las madres son quienes, con ternura y firmeza, forman el corazón de sus hijos y sostienen el alma del hogar, enseñándoles a descubrir la presencia de Dios en lo más sencillo del día a día.

Escuela de caridad
Aprovechando la cercanía del Día de las madres, el rector dedicó una parte fundamental de su mensaje a resaltar la vocación materna. Definió a las madres como un reflejo vivo del amor fiel y misericordioso de Dios, señalando que en cada una de ellas se puede contemplar una huella divina.
“Ellas nos enseñan a levantarnos en las caídas y a descubrir la presencia de Dios en lo más sencillo del día. Con ternura y firmeza, forman el corazón de sus hijos y sostienen el alma de la familia”.
La oración final de la homilía fue dedicada a todas las madres: a las presentes para que sean fortalecidas; a las que han partido, para que gocen de la vida eterna, y a las que sufren, para que bajo el manto de la Virgen encuentren consuelo.

Noche de fiesta
Al concluir la celebración litúrgica, el ambiente espiritual dio paso a una amena convivencia. La Rectoría organizó una cena mexicana dedicada especialmente a festejar a las mamás de la comunidad. el evento incluyó la música del Mariachi Herencia de México de Ciudad Juárez, quienes pusieron el toque tradicional y emotivo de la noche, además el DJ Roger mantuvo la energía y la alegría entre los invitados. También se realizó una rifa de regalos, donde varias madres de familia, en medio de un ambiente de agradecimiento fueron premiadas.
“Que la Virgen María, bajo esta advocación, desate los nudos de sus preocupaciones y las cubra con sus manos”, concluyó el rector ante los presentes.


































































