Ana María Ibarra
Rezar por el cuidado del agua y reconocerla como un don de Dios es parte de la invitación que el papa León XIV realizó para este mes de septiembre, cuando la Iglesia celebra el Tiempo de la Creación, una oportunidad para que las comunidades cristianas vuelvan la mirada hacia la casa común y asuman su responsabilidad en el cuidado de la vida.
Agua viva
Para la maestra Fidelia Luna, coordinadora de la Dimensión Diocesana para el Cuidado Integral de la Creación, este tiempo representa mucho más que una celebración simbólica.
El Tiempo de la Creación es la celebración cristiana anual para orar y responder con acciones, al clamor de la Creación. La familia ecuménica de todo el mundo se une para escuchar y cuidar nuestra casa común.
Añadió que este año el tema es “Agua viva”, con el símbolo “Inmersión en el Agua Viva”, inspirado en Ezequiel 47, 9 y 12.
El tema nos ofrece una potente visión bíblica de esperanza y sanación ecológica, en un contexto de exilio y pérdida; y el símbolo es la imagen del agua viva que brota del santuario de Dios y revela una sanación divina que renueva la tierra, el agua, la biodiversidad y la responsabilidad humana hacia toda la Creación.
Señaló que al principio es un pequeño arroyo que se va haciendo cada vez más profundo; y así, da vida a zonas muertas y devuelve la fertilidad a ecosistemas dañados o áridos.
Esto significa que a través del agua viva llega la sanación. Pero, para recibir una nueva vida, es indispensable que exista la disponibilidad para sumergirse en la Fuente; para luego, convertirse en el río de vida de Dios, participando así en la sanación de la Creación.

Ser ríos en la crisis
Ahondando en el tema elegido, Fidelia mencionó que la visión de Ezequiel contrasta radicalmente con la realidad de la crisis del agua a la que se enfrenta hoy la humanidad.
Aunque el acceso al agua potable es un derecho humano para todas las personas, la crisis hídrica, con sus múltiples facetas, afecta de manera desproporcionada a las comunidades vulnerables, a las generaciones futuras y a la vida no humana, que carece de voz en los sistemas políticos o económicos.
Agregó que esta crisis hídrica plantea retos, ante los cuales, los cristianos no deben permanecer indiferentes.
En cuanto al símbolo, Fidelia resaltó que este convoca a la renovación y el renacimiento.
El agua que brota del Templo es señal del cuidado y la sanación que Dios nos brinda. De ahí que, estamos llamados a adentrarnos en el agua, hasta llegar a una profundidad tal, que debamos depender de la gracia de Dios para sostenernos. Quienes recibamos esta agua estamos invitados a convertirnos en ríos por dónde fluya la Vida de Dios.
Este símbolo, señaló, invita al ser humano a sumergirse en los gemidos de la Creación (Romanos 8:22-23), dejando que el sufrimiento de los hermanos y hermanas toque el corazón.
Podemos aprender de sus historias, de su resiliencia, de su compromiso, y juntos mantener viva la esperanza.
Acciones concretas

Para la coordinadora de la dimensión que cuida el medio ambiente, esa espiritualidad debe llevar a las comunidades a pasar de la reflexión a la práctica a través de acciones que pueden impulsarse como, por ejemplo, los huertos familiares y comunitarios, que permiten cultivar alimentos y recuperar una relación más cercana con la tierra.
Las parroquias pueden promover estos proyectos o brindar a sus integrantes las herramientas necesarias para desarrollar sus propios huertos.
Otro campo prioritario es el acceso al agua y al saneamiento, particularmente para comunidades que todavía enfrentan dificultades para contar con agua potable de manera regular.
Es necesario solidarizarse con quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad y trabajar para que hogares, escuelas, centros de salud y lugares de culto puedan disponer de agua limpia y servicios adecuados de saneamiento.
La tercera acción es la educación ambiental, responsabilidad que corresponde a padres y madres de familia, catequistas, sacerdotes, jóvenes y comunidades de fe.
Estamos llamados a fomentar un cuidado integral de la creación humana y no humana, que no se base únicamente en conocimientos técnicos, sino también en las relaciones, la ética y una formación eco espiritual.
En Ciudad Juárez, estas propuestas ya comienzan a tomar forma a través del trabajo de la Dimensión Diocesana para el Cuidado Integral de la Creación y la Red Laudato Si’.
Actualmente, cuatro Equipos Levadura desarrollan acciones relacionadas con estos tres ejes en sus respectivas comunidades parroquiales: Todos los Santos, San Francisco de Asís, San Martín Obispo y Nuestra Señora de la Consolación.
Añadió, que los equipos están integrados por personas que aceptaron la invitación a sumergirse en la Fuente de Agua Viva, entendida como Dios Creador que habita en lo profundo del corazón.

Esta vivencia nos ha dejado el regalo y el don de una mirada esperanzadora como colaboradores del Creador.
Fidelia subrayó que la relación de los cristianos con la creación no humana debe partir de una visión bíblica que la reconoce como una comunidad de vida interconectada.
Invitados a participar
El llamado durante este Tiempo de la Creación no está dirigido solamente a quienes ya participan en iniciativas ambientales dentro de la Iglesia, sino a toda persona que tenga la inquietud de reconectar con Dios Creador y con su creación.
Toda persona está invitada a formar parte de un Círculo Laudato Si’, donde, mediante actividades lúdicas y comunitarias, podrá acercarse a esta experiencia.
Asimismo, la Pastoral Diocesana invita a las comunidades parroquiales que ya realizan acciones ecológicas, grandes o pequeñas, a compartir sus conocimientos y experiencias.
Este compartir nos permite crecer como comunidad. Ser Cuerpo de Cristo con diversidad de talentos.
Quienes deseen obtener información pueden comunicarse vía WhatsApp al 656 163 5439, con Fide Luna.
Desafíos que urge atender:
- El agua se vuelve inaccesible para los más desfavorecidos.
- Repercusiones del vertido industrial de productos químicos y otros contaminantes a los suelos, en la salud de todo ser vivo.
- Aumento del consumo de agua, provocado por las actividades digitales.
- Mala gobernanza y corrupción por parte de empresas y gobiernos.
- Violencia derivada de la competencia por los escasos recursos hídricos.
Para saber…
- El Tiempo de la Creación 2026 se celebra con el objetivo de unir a la comunidad cristiana global en oración, reflexión y acción concreta por la protección de la Casa Común.
- Lema oficial: «Agua Viva» (inspirado en el profeta Ezequiel 47).
- Símbolo: Inmersión en Agua Viva.
- Inicio: 1 de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación.
- Cierre: 4 de octubre, festividad de San Francisco de Asís (patrono de la ecología).

































































