Paulina Ruiz
La Vigilia Pascual es la celebración más importante de la Iglesia, representa la noche en que Cristo venció a la muerte y con su resurrección, da nueva vida a la humanidad.
Esta fiesta no es solo una celebración de luz y alegría por la Resurrección de Cristo, sino que históricamente ha sido el escenario predilecto para la administración del sacrameto Bautismo.
Dado que
El padre Felipe Ramos, párroco de Nuestra Señor del Rosario, explica por qué la Iglesia, desde sus orígenes, ha vinculado este sacramento directamente con el Triduo Pascual, específicamente con la Vigilia
El bautismo como sacramento pascual
De acuerdo con el sacerdote, la elección de esta Noche Santa no es casual, sino que responde al corazón mismo de la fe cristiana. La muerte y resurrección de Jesús son la fuente de la cual brota la vida nueva para el creyente.
“La Iglesia, desde época muy antigua, bautiza en la noche de la Vigilia Pascual debido a que celebramos que Cristo con su muerte y resurrección nos ha dado el perdón de los pecados, la vida de hijos de Dios, la salvación eterna”, explicó el padre.
Para el párroco, el acto de bautizar en esta fecha es una entrega tangible de la victoria de Cristo: “ahí la iglesia bautiza a los catecúmenos para, con el sacramento del bautismo, entregarles todo esto que Cristo nos ha ganado con su misterio pascual”.
Un paso de la muerte a la vida
El simbolismo del agua en la Vigilia representa la sepultura del “hombre viejo” y el nacimiento de una criatura nueva, explicó el padre Felipe.
Igualmente enfatizó en que el Bautismo debe ser comprendido en su totalidad como un evento de transformación:
“Como todos los sacramentos, el Bautismo es un sacramento pascual, donde unidos a Cristo somos perdonados del pecado y renacemos a una vida nueva, la vida eterna, la vida de hijos de Dios”.

Vs la cultura de un trámite
Uno de los puntos más críticos que abordó el padre Felipe es la percepción actual de los sacramentos.
Lamentó que, en muchas ocasiones, la prisa social ha convertido el bautismo o la confirmación en un requisito burocrático, más que una experiencia de fe. “Desafortunadamente, en nuestros cursos de iniciación cristiana muchos buscan los sacramentos como si se tratara de un trámite más por hacer, un pasaje para agarrar un boleto y ser padrino o madrina”, señaló con preocupación.
En este sentido el sacerdote hizo un llamado a recuperar la seriedad y el fervor en la formación cristiana, contrastando la diferencia que existe cuando un fiel se acerca a la Iglesia con verdadera madurez.
“Qué diferencia hay cuando verdaderamente una persona ha vivido un proceso de fe de madurez cristiana que implica siempre tiempo. Eso lo va a volver un cristiano comprometido, un cristiano fervoroso que va a buscar vivir, en medio de sus fallas, su fe de manera honesta y limpia”.
Finalmente, el párroco recordó que la Vigilia Pascual es el momento ideal para que toda la comunidad renueve sus propias promesas bautismales, recordando que el bautismo no es un evento del pasado, sino una gracia que debe transformar el interior de la persona día con día, a través de la unión con Cristo.

































































