Paulina Ruiz
La comunidad de la parroquia La Santa Cruz celebró el pasado domingo 3 de mayo su fiesta patronal en el quinto domingo de Pascua. La celebración fue encabezada por el obispo José Guadalupe Torres Campos, quien estuvo acompañado por el párroco, el padre José González y una nutrida feligresía que se unió para renovar su fe ante el madero santo.

Llamados a abrazar a Cristo
Durante su homilía, el obispo enfatizó que la fiesta patronal no es solo un evento externo, sino una invitación profunda a abrazar un estilo de vida basado en Jesús, a quien definió como la Piedra Viva sobre la cual se debe construir la existencia.

“Abrazar a Cristo no se trata únicamente de un abrazo físico. Lo más sabio es amar a Jesús, seguirlo y abrazar un estilo de vida porque él es la piedra viva, el salvador y redentor”, expresó el obispo.
Reconoció que, aunque para muchos la cruz puede ser motivo de escándalo o contradicción, para los creyentes representa la Salvación.
“Mirar el árbol de la cruz es abrazar la gracia; es encontrarnos con Jesús para conocerlo, amarlo y seguirlo”.

Camino, verdad y vida
Haciendo eco en las lecturas del Evangelio, el obispo contrastó los caminos que ofrece el mundo moderno (placer, poder, soberbia y violencia) con el camino seguro que es Jesucristo. Advirtió que esos otros caminos destruyen y pierden a la humanidad, mientras que la opción por Cristo ofrece vida en abundancia.
“El camino para seguir fielmente los pasos de Jesús, incluso por el camino de la cruz, sin desviarse por el egoísmo.; la verdad para no dejarse engañar por las mentiras del mundo, la verdad absoluta del Evangelio; y la vida frente a una cultura de muerte e inseguridad, Cristo es la garantía de la paz y vida eterna”.
El mensaje final fue un exhorto a la unidad parroquial. El obispo invitó a los laicos, jóvenes, familiar y movimientos a permanecer unidos a su párroco, el padre Pepe, para dar testimonio de fe con alegría.

“Hay que salir con la cruz. Hay que salir abrazados a la cruz de Cristo por todos los rincones de la parroquia: a los niños, jóvenes, matrimonios, ancianos y enfermos. Llevemos el Evangelio y demos testimonio de esperanza”, invitó.
La celebración concluyó con un llamado a conservar la paz que solo el “Príncipe de la Paz” puede otorgar, exhortando a la comunidad a buscar a Jesús a través de la oración, la meditación de la palabra y, especialmente, la Eucaristía.

Afuera, la comunidad también disfrutó con algunos visitantes la kermés preparada para la ocasión, en la que hubo matachines, comida, música y la alegría que caracteriza a los cristianos católicos.
La comunidad de La Santa Cruz renovó su compromiso de ser «los del camino», discípulos misioneros dispuestos a seguir a Cristo en todo momento, confiando en su promesa: «Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo».



































































