Ana María Ibarra
Con el objetivo de agradecer y consolidar el apoyo de empresarios locales, la Pastoral Penitenciaria ofreció un desayuno el pasado 02 de mayo en el salón de usos múltiples de la Casa Sacerdotal San Juan XXIII. Asistieron personas que apoyan en las necesidades de las personas privadas de su libertad, así como otros posibles bienhechores. 
Para sensibilizar y concientizar a los asistentes, David Espinoza, integrante de la pastoral y quien acude especialmente al Centro de Reinserción Social para Adolescentes Infractores (CERSAI), ofreció una charla mostrando algunos datos importantes y crudos sobre la situación de las personas privadas de la libertad.
Tras agradecer la presencia de los asistentes, David presentó una mirada sociológica, humana y pastoral sobre los caminos que llevan a la exclusión y sobre lo que se puede hacer.
“Si nos preguntamos ¿Quién soy yo? la respuesta es: soy el resultado de mis decisiones, consecuencia del entorno de la familia y del tiempo específico en el que me tocó nacer.
La cárcel no empieza en la cárcel. Las personas que están en la cárcel empezaron siendo víctimas que nadie escuchó. Hubo una descompostura familiar, educativa y económica”, indicó.
Agregó que el primer ecosistema es la familia y es ahí donde se acumulan o se amortiguan los golpes sociales.
“La evidencia mundial indica que niños no protegidos son adultos encarcelados. La familia puede ser la primera cárcel o la primera libertad. Nadie llega a prisión por una sola mala decisión, es una cadena de rupturas”, aseguró.

Entre los datos impactantes que David presentó, mencionó que por cada siete cárceles de hombres hay una de mujeres.
“Hay 261 mil personas privadas de su libertad a febrero de 2026. 42.4% sin sentencia firme, en prisión preventiva o en proceso abierto. Existe un 115% de ocupación penitenciaria, es decir, una sobre población. En chihuahua hay 8 mil 503 espacios penitenciarios y más de siete mil ingresos registrados en 2023. En el CERSAI hay 60 adolescentes”, informó.
El ponente señaló que la Pastoral Penitenciaria busca proveer que la estadía en la cárcel sea menos difícil.
“No es casualidad que hayan sido convocados. No hay mayor antídoto para la delincuencia que el trabajo, y ustedes ofrecen esas oportunidades de trabajo”, expresó.
Enseguida habló Mario Martínez del área técnica del CERESO número 3, quien es vínculo de Pastoral Penitenciaria.
“Tenemos una población 4700, es sobre población. Nosotros ponemos nuestro esfuerzo y se puede realizar un buen trabajo gracias a los grupos de apoyo como Pastoral Penitenciaria. Quiero agradecer su presencia”, dijo Mario.

Por su parte, Irasema Hernández del área de Trabajo social reconoció el trabajo de la Pastoral Penitenciaria.
“En nombre de las autoridades del penal quiero reconocer la atención de Pastoral Penitenciaria, es muy importante la labor que realiza”, dijo.


































































