En el marco de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, la asociación de Voluntarias Vicentinas celebró con alegría la consagración de cinco nuevas integrantes, así como la imposición del mandil a dos nuevas aspirantes que inician formalmente su camino de preparación dentro de esta agrupación.
Un Amor real
Con una celebración eucarística presidida por el padre Eduardo Hayen Cuarón, párroco de Catedral, cinco mujeres se consagraron como Voluntarias Vicentinas, mientras que otras dos se integraron como aspirantes.

Durante la celebración, el sacerdote invitó a los fieles a contemplar el amor de Cristo manifestado en su Corazón.
“Celebramos una de las fiestas más sentidas del pueblo cristiano, porque es la devoción de las devociones, el amor de Jesucristo por cada uno de nosotros. No es un amor simbólico ni ficticio; es un amor real que ha dado su vida para darnos vida en abundancia”, expresó en su homilía el padre Hayen.
En su reflexión, citó el Evangelio y destacó que el amor de Jesús es cercano y misericordioso, un amor que acompaña al pueblo en sus cargas y sufrimientos, invitándolo a encontrar descanso y fortaleza en Él.

De San Vicente a los pobres
De manera especial, el padre Hayen dirigió un mensaje a las Voluntarias Vicentinas, recordando que su espiritualidad tiene sus raíces en el carisma de San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac.
“San Vicente veía en el Corazón de Jesucristo la fuente de todo amor para servir a los pobres. Él invitaba a tomar el Corazón de Cristo para llevarlo a los necesitados. Cuando el Señor habita en nuestra alma, nuestra alma se inclina hacia los pobres”, afirmó.

El sacerdote felicitó a las integrantes de la asociación por el servicio que realizan en favor de los más necesitados y las animó a seguir encontrando en el Corazón de Jesús la fuerza para su misión.
“Son elegidas por Dios para un servicio que tiene como fuente el Corazón de Jesús. Pongan en Él todas sus fuerzas. Son una bendición para la Iglesia y para esta comunidad parroquial”, les dijo.
Después de la homilía, se dio paso a la consagración de: Belén Robles, Sandra Navarro, Guadalupe Hernández, Rosa Hernández y Reyna Santos, quienes recibieron un delantal, un distintivo, manual y reglamento de la asociación, además de cirios encendidos del Cirio Pascual como signo de la luz de Cristo.
Por su parte, Gloria Acosta y Rosario Ramírez fueron recibidas como aspirantes comprometiéndose a continuar su proceso de formación para alcanzar posteriormente la consagración dentro de la asociación.
































































