Ana María Ibarra
“Feliz el que no ve desvanecerse su esperanza” es el tema que el papa León XIV tomó del libro del Eclesiástico para la V Jornada Mundial del Abuelo a celebrarse este domingo 27 de julio, invitando a la Iglesia a reflexionar y a mirar la presencia de los abuelos como un signo de esperanza, tanto para las familias como para las comunidades.
En su Mensaje, el Santo Padre invita a reconocer a los ancianos no solo como destinatarios de la atención pastoral, sino como testigos de la esperanza que, de manera activa, son protagonistas de la vida eclesial.

Atender la necesidad
Un ejemplo de lo que hoy pide el papa León y que en su momento el papa Francisco también impulsó, es el ministerio San Joaquín y Santa Ana, grupo de acompañamiento en la fe al adulto mayor con sede en la parroquia El Señor de la Misericordia, cuyas iniciadoras son Karla Teresa García y Emma Guadalupe Flores.
Como Ministro Extraordinario de Comunión, a Karla se le designó la tarea de llevar la Eucaristía a un asilo, donde se dio cuenta de las necesidades en el adulto mayor. Estando en ese lugar logró ver la soledad que sufren.
“Al estar ahí reconocí que a mi alrededor existe esa necesidad. Incluso el adulto mayor de nuestras casas podría estar atravesando por esa falta de caridad de parte de nosotros. Entonces busqué resolver una necesidad palpable en nuestra sociedad”, expresó Karla.
Por su parte, Emma compartió que, al haber sido criada por su abuela, recibió de ella mucho aprendizaje y valores, así como las enseñanzas en la fe.
“Ahora soy abuela, tengo seis nietos, y quiero ser esa abuela que tuve, que les muestre a Jesús y sus promesas. Decidí estar en este ministerio para también a ellos transmitir la compañía y el amor de Jesús. Hay ministerios para matrimonios, para niños y jóvenes, y ahora es una riqueza que exista este ministerio para los adultos mayores”, señaló Emma, quien tiene más de veinte años sirviendo en El Señor de la Misericordia, y es una de las fundadoras del Catecismo.
“Estuve en catecismo, luego en Infancia y Adolescencia Misionera, con jóvenes y ahora con los adultos mayores. Es una manera de crecer yo misma, también. Con ellos se aprende cada día, salgo enriquecida con sus experiencias”, agregó la entrevistada.
Dar esperanza
El ministerio, que el año pasado cumplió su primer aniversario de actividades, ha recibido a los adultos mayores que en su momento fueron servidores y que por su edad o por la pandemia se alejaron del servicio y ahora se sienten acogidos nuevamente por su Iglesia.
“Ellos se sienten llenos de agradecimiento por este ministerio donde son aceptados con sus limitaciones, con sus fortalezas, con sus virtudes y, como dice el papa, queremos que a través de este ministerio ellos se llenen de esperanza y se sientan aceptados, escuchados, que sepan que aquí tienen una familia. Vemos a Cristo en ellos”, expresó Karla.
Como servidora, Karla se dijo enriquecida al ver a otras servidoras como Emma que también son abuelas y dan el testimonio de servicio haciendo la voluntad de Dios.
“Ellos están contentos de estar en este ministerio, porque se relacionan con otros en su misma condición, con sus mismas necesidades e historias similares. Dios nos creó en comunidad y es la mejor forma de enriquecernos”, señaló Emma.

Comunicados
La agrupación no se limita solo a realizar reuniones quincenales, sino que, a través de un grupo de whatsapp, sus integrantes siguen en contacto diario, creando así una red de acompañamiento.
“Esa es una forma de estar en comunicación, es una red de apoyo y de oración. A través del grupo nos avisan los hijos cuando están enfermos, e incluso un abuelito que estuvo hospitalizado se comunicaba con nosotros y nos iba informando sobre su recuperación”, compartió Karla.
En ese grupo, agregó, se van enriqueciendo unos a otros.
Alcanza a las familias
Karla y Emma han sido testigos de un cambio, una renovación en los miembros del ministerio, pero también en sus familias.
“Dos chicas que traían a sus papás al ministerio se involucraron y ahora son servidoras, eso es bonito porque no ven al grupo desde afuera, sino que ahora son testimonio, se involucran en las actividades. Fuimos al Tour de la Fe que organizan Presencia y Radio Guadalupana, y fue satisfactorio porque muchos ya no salen y los hijos nos los confiaron. Ellos quieren repetir esas salidas y queremos hacerlo conforme el ministerio lo permita”, mencionó Karla.
“Los primeros abuelitos que llegaron al ministerio se volvieron comunicadores y trajeron a otros abuelitos. Esa esperanza que ellos tienen de encontrar un lugar donde pueden entablar una comunicación con otros y de esperar la fecha de reunión, es un regalo de Dios para nosotros”, agregó Emma.
Invitación
Karla quiso por este medio hacer la invitación a los adultos mayores y a quienes deseen servir a acudir el primero y tercer sábado del mes de tres a cinco de la tarde en el Salón San Francisco de Asís.
“Hacemos la invitación a otras parroquias a formar este ministerio para transmitir el amor de Cristo al adulto mayor. Y a las iglesias donde tienen estos grupos los motivamos a enriquecerlos y a ser promotores de otros grupos, pues estos ministerios son la esperanza para nuestros abuelitos”, motivó.
Con motivo de la Jornada Mundial del Abuelo, el Ministerio San Joaquín y Santa Ana preparó una serie de actividades del jueves 25 al domingo 27 de julio, dando su lugar a los adultos mayores.
Indulgencia plenaria a quienes visiten a un anciano en soledad
En el contexto del Año Jubilar de la Esperanza, la Penitenciaría Apostólica concede el beneficio de la Indulgencia plenaria a quienes visiten un anciano, conforme lo especifica el decreto sobre la concesión de la indulgencia durante el Jubileo Ordinario del Año 2025, que dice:
“Del mismo modo, los fieles podrán conseguir la Indulgencia jubilar si se dirigirán a visitar por un tiempo adecuado a los hermanos que se encuentran en necesidad o en dificultad (enfermos, encarcelados, ancianos en soledad, personas con capacidades diferentes…), como realizando una peregrinación hacia Cristo presente en ellos (cfr. Mt 25, 34-36) y siguiendo las habituales condiciones espirituales, sacramentales y de oración. Los fieles, sin duda, podrán repetir tales visitas en el curso del Año Santo, obteniendo en cada una de ellas la Indulgencia plenaria, incluso cotidianamente”.
Así, la Jornada Mundial de los Abuelos es una oportunidad para acercarse a aquellos ancianos que están en soledad, pero también para que quienes visiten a adulto mayor pueda colaborar en la salvación de las almas.
Las visitas pueden ser a los hogares de aquellos ancianos que viven solos y necesitan ayuda y acompañamiento, sin embargo, algunas parroquias de la diócesis tienen este ministerio al que se pueden sumar quienes deseen ofrecer su tiempo.
“Sabemos que en la parroquia San Mateo se reúnen el último viernes de cada mes iniciando con un desayuno. Vi que en La Sagrada Familia van a celebrar a los abuelos. Qué hermoso que en toda la diócesis existan estos grupos, es una necesidad traer a nuestros abuelos de regreso”, dijo Karla.

































































