Ana María Ibarra
Habitantes de los poblados de El Valle de Juárez, comenzando desde San Isidro -que forma parte del Municipio de Juárez-, y hasta El Porvenir, -abarcando los municipios de Guadalupe y Praxedis- interpusieron una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos por la falta de transporte público, situación que afecta a miles de habitantes de aquel sector.
Para visibilizar esta situación, Presencia habló con miembros de las comunidades y sus párrocos.

Pedir favores
María del Pilar feligrés de la parroquia Nuestra señora de Guadalupe, en Guadalupe, DB compartió que acude a Ciudad Juárez cada quince días o cuando debe consultar al médico o realizar algunos pagos.
“Me fui de aquí por un tiempo, cuando regresé, hace dos años, me encontré que ya no había transporte. Todo esto fue a raíz de la de la violencia, por eso se acabaron las rutas para acá”, expuso María del Pilar.
La entrevistada mencionó que para trasladarse a Ciudad Juárez pide el favor a la hija de una amiga, quien acude a esta ciudad a trabajar.
“El presidente de aquí puso un camión para ayudarnos a ir a comprar el mandado. El camión sale los miércoles y los sábados a las ocho de la mañana y llega al Smart Zaragoza a las nueve. De allá regresa a la una de la tarde y muchas veces no alcanza uno a hacer lo que necesita”, señaló.
Añadió que cuando alguien sabe que algún vecino anda en la ciudad en su auto, buscan el apoyo para regresar, si es que el camión se ha ido.
“Cualquier otro día de la semana que no hay camión, tenemos que buscar el ride”, reiteró.
De acuerdo a la entrevistada, el autobús dispuesto por el alcalde de Guadalupe sale del poblado de El Mimbre, y es utilizado por habitantes de varios poblados, que suben en el trayecto.
Como usuaria, María del Pilar pide a las autoridades que les ayuden en esta situación, pues no solo es ir a comprar la despensa, sino que varias personas acuden a Ciudad Juárez a consultas médicas, a estudiar o a trabajar.

Ajustar horarios
Al igual que doña Pilar, María Vanessa Aguilar, habitante de El Porvenir, compartió las dificultades que su comunidad atraviesa ante la falta de transporte.
La joven, de 22 años, es estudiante de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y asiste a diario a clases de la carrera de Diseño de Interiores.
“Estoy en el séptimo semestre y desde que ingresé, afortunadamente, la universidad proporciona un camión que sale desde El Porvenir a las cinco de la mañana”, informó.
Dijo que tiene que ajustar su horario de clases con el horario del camión, por lo que su primera clase la toma a las siete de la mañana y debe concluir su jornada estudiantil a la una de la tarde.
“Desde un principio lo organicé así para no tener que quedarme más tarde, ya que el camión se regresa a la una de la tarde. Y si entro más tarde, de igual manera tendría que tomar el camión a las cinco de la mañana”, resaltó.
Aseguró que el autobús de la Universidad circula por la carretera y es utilizado por varios estudiantes de los distintos poblados de El Valle.
“Somos muchos jóvenes que vamos a la universidad. En ocasiones, el camión se llena y algunos tienen que irse parados. De regreso, si alguien no alcanzó el camión, tendría que pedir ride a algún conocido o tomar un Uber y venirse al Smart más cercano y que sus familiares vayan a recogerlos”, explicó.
Como joven, miembro de la comunidad de El Porvenir, Vanessa señaló que, aunque ella cuenta con transporte para ir a sus clases y el año pasado pudo comprarse un auto, la dificultad que padecen los habitantes de El Valle debe de ser atendida.
“Deberían de poner transporte o al menos alguna camioneta para los que tienen clases en la tarde. Las clases termina a las diez de la noche y a esa hora algunos compañeros tienen que venirse y está muy peligroso”, señaló.
Y agregó: “Yo pediría a las autoridades que nos ayuden con esta situación, principalmente a los jóvenes para que sea más accesible el poder ir y venir a la universidad. Los adultos mayores también lo necesitan, porque hay personas que se les dificulta mucho ir para allá, y algunos tienen que ir al hospital y el Uber es muy caro”.
Hablan sacerdotes del decanato
Hace aproximadamente una década, El Valle de Juárez contaba con transporte público una ruta denominada Juárez-Porvenir, sin embargo, poco a poco fue siendo inconstante su circulación hasta desaparecer.
Tanto el padre Gary Eduardo Reyes como el padre Eduardo Mendoza, párrocos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, en El Porvenir; y de Nuestra Señora de Guadalupe, en Guadalupe, atribuyen este suceso a la violencia y la inseguridad.

“A principios de los años 2000, existía transporte público, pero a partir del 2020, ya no como tal, solo algunos viajes muy separados y un número limitado de camiones que no siempre funcionaban. La violencia provocó el fin del transporte”, señaló el padre Gary.
El sacerdote mencionó que, según algunas versiones, los camiones eran usados para cargas ilícitas y las revisiones militares complicaron el servicio para los choferes.
“Existe una situación de desánimo y tristeza por la falta de transporte público. Es una situación complicada, difícil. El transporte es un derecho ciudadano y el Estado debe proveer los medios para que la gente se traslade a sus trabajos, estudios y servicios públicos”, dijo el sacerdote.
Indicó que al ser el último pueblo de El Valle, el Porvenir no tiene clínica, ni bancos, por lo que los residentes deben trasladarse a Praxedis, Guadalupe o Ciudad Juárez.
“Es difícil moverse incluso entre pueblos. Ir a la clínica en San Agustín o Praxedis, implica pedir ride y contribuir para la gasolina. Las comunidades más alejadas sufren más por la falta de transporte”, reiteró.
El entrevistado ha experimentado personalmente la dificultad de no tener transporte público cuando su vehículo está descompuesto, teniendo que pedir apoyo para trasladarse a Ciudad Juárez.
“La falta de transporte afecta no solo el acceso a servicios, sino también la posibilidad de visitar a la familia o para la recreación. Durante las campañas políticas, hacen promesas muy grandes que sabemos no se pueden cumplir. Mi llamado, desde lo social y desde la Iglesia, es que las autoridades volteen a ver a estas comunidades que están vivas y necesitan servicios básicos, especialmente transporte”.
Apoyan demanda ciudadana
Al igual que el padre Gary, el padre Eduardo Mendoza señaló que la falta de transporte público en El Valle de Juárez afecta a su comunidad en servicios esenciales.
“El transporte es una necesidad básica no solo para trasladarse entre pueblos, sino también para comunicarse con la ciudad. No hay forma de ir a la ciudad por recursos como la despensa. A veces, la gente pide aventón en la carretera, pero por la situación de inseguridad, nadie les da ride”, dijo el padre Lalo.

El sacerdote recordó que el transporte público desapareció con la pandemia.
“La gente ha estado batallando con el traslado desde entonces. Para mí es más fácil pedir ride, porque la gente me ayuda, pero existe la necesidad de un transporte público. Cuando organizamos eventos de pueblo a pueblo no hay asistencia por falta transporte”.
Aunado a esta problemática, el padre Eduardo dijo que también faltan gasolineras, lo que obliga a la gente a acudir a Ciudad Juárez para llenar el tanque.
Sobre el grupo de personas de El Valle que está impulsando la demanda de transporte público ante Derechos Humanos, el padre Eduardo desea que la voz de la comunidad sea escuchada.
“El municipio de Guadalupe ha apoyado poniendo un camioncito para trasladar a la gente para el mandado y regresarlos. Felicito al presidente municipal de Guadalupe por este transporte, y ojalá que las autoridades correspondientes tomen en cuenta la necesidad de nuestras comunidades”.

































































