Paulina Ruiz
Bajo el sol que acompañó el fervor de los fieles, la parroquia El Señor de la Misericordia se vistió de fiesta este domingo para celebrar su fiesta patronal el pasado domingo 12 de abril. La jornada comenzó muy temprano con la ya tradicional Carrera de la Misericordia, siguió con misas matutinas y al mediodía con una procesión por las calles cercanas a la parroquia, donde la comunidad y los servidores avanzaron entre rezos, cantos y alabanzas, manifestando públicamente su confianza en el amor infinito de Dios.
Una identidad que nace de las obras
Al finalizar la caravana con la imagen de la Misericordia se realizó la solemne celebración eucarística, en cuya homilía el padre Alberto Rodríguez se centró en un signo fundamental: cómo reconocer la presencia de Dios en la vida cotidiana.
El vicario de la parroquia dijo que así como a las personas se les reconoce por su rostro, al cristiano se le debe reconocer por algo mucho más profundo.
“A Jesús no se le conoce por su rostro, se le conoce por sus obras. El evangelio nos muestra a un Jesús llagado y traspasado que se presenta ante sus discípulos para que vean sus heridas, que son el testimonio de su entrega”, mencionó el padre Alberto.

Efectos de la Resurrección
Luego invitó a hacer una introspección para descubrir qué efectos reales ha provocado la resurrección de Cristo en sus vidas particulares, más allá de la celebración litúrgica.
“La pregunta para usted y para mí es: ¿qué efecto ha provocado en ti, que Jesús resucitó? ¿qué le puedes enseñar al mundo tú como cristiano?”, dijo el sacerdote.
Explicó que el testimonio el creyente debe ser la prueba de que el Señor vive, manifestándose a través de la misericordia, la compasión, el respeto y la comprensión hacia los demás.
Llamado a la misericordia
La comunidad fue motivada a vivir el cristianismo de hechos y no solo de palabras, fundando sus hogares y matrimonios en el amor que brota del corazón traspasado de Jesús.
Al finalizar la misa, los fieles permanecieron en un ambiente de gratitud, recordando que la Divina Misericordia no es solo una devoción de un día, sino un estilo de vida que busca consolar al que sufre y ser luz en medio de la oscuridad.

La misa concluyó con la bendición solemne, dejando en los asistentes el compromiso de ser, en sus barrios y familias, el rostro visible de la bondad de Dios.
Afuera, la fiesta patronal continuó con la tradicional venta de antojitos mexicanos y realización de juegos de feria en los puestos que se colocaron alrededor del templo.
Los jóvenes de confirmaciones presentaron un fonoshow a las 6 de la tarde con diversos cuadros artísticos, y la diversión continuó con la música en vivo hasta las 9 y media de la noche.



































































