Paulina Ruiz
En un espíritu de profunda fe y oración, la campaña 40 días por la vida llegó a su término el pasado miércoles primero de abril, Miércoles Santo. Los participantes de la campaña acudieron a la misa en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, donde siguieron orando por la protección de la vida desde su inicio.
Preparación espiritual
Durante la celebración, el padre Eduardo Hayen, párroco de Catedral, invitó a los fieles a reflexionar sobre la importancia de preparar el corazón para los misterios del Triduo Pascual y luego de la Pascua. Recordó que, así como el pueblo de Israel transitó de la esclavitud a la libertad, cada persona está llamada a vivir su propio “éxodo” espiritual.
“Lo importante es que el corazón esté bien preparado para poder celebrar esta Pascua con el Señor”, señaló destacando que la oración por la vida es también un camino de purificación personal.
El padre Hayen exhortó a la comunidad a pedirle a Jesús que les brinde su compañía en el “desierto de la vida” y que los haga fuertes en los momentos de dificultad.
“Hagamos esas preguntas, queridos hermanos, y vivamos siempre nuestra vida como un camino hacia Jesucristo, que nuestro Señor nos ayude a recordarlo siempre en cada Eucaristía que celebramos”, expresó el sacerdote ante los feligreses.

Experiencia única
La reflexión de esta jornada subrayó que el sentido de los 40 días no se limita al tiempo que pasan en oración frente a las clínicas o en las plazas. Se trata de un compromiso de vida que debe verse reflejado en las decisiones cotidianas de cada ciudadano.
“La vida se protege cada día con nuestras decisiones, desde tener autocuidado, hasta ser serviciales y misericordiosos con los que nos rodean. El sentido es amar y servir siempre, actuando en el bien de los demás”, expresó Victoria Porras García, representante 40 días por la Vida en la diócesis local.
Dijo que cada vigilia es una experiencia única y aseguro que a las mujeres que enfrentan embarazos en crisis se les ama y respeta profundamente: “buscamos acompañarlas y ayudarlas sea cual sea su situación”.
“Estamos felices de ver tantos voluntarios que se comprometen a difundir la defensa de la vida con amor y respeto”.
Una invitación a la vida
Dijo que la jornada también sirvió para cuestionar qué vicios apartan al ser humano de su verdadera libertad y aseguró que el ambiente de oración que ha caracterizado a esta campaña en Ciudad Juárez sigue siendo un faro de luz para muchas familias, quienes ven en estos momentos de plegaria una oportunidad de reafirmar que toda vida es un don sagrado que merece ser custodiado con amor y generosidad.
“Agradecemos tanto compromiso y amor de los voluntarios; así como también de nuestro Señor obispo, sacerdotes y religiosas que se suman con amor a este maravilloso movimiento provida”, finalizó Victoria.


































































