Se trata de un Jubileo con motivo de los 800 años del tránsito de san Francisco, que concluirá el 10 de enero de 2027. Habrá Indulgencia plenaria, también en algunos templos de Ciudad Juárez…mira los detalles:

Agencias
El pasado sábado 10 de enero, el Papa León XIV inauguró formalmente un Año Jubilar especial con motivo del octavo centenario del tránsito de San Francisco de Asís. Esta conmemoración, que se extenderá hasta el 10 de enero de 2027, ha sido concebida por la Santa Sede como un tiempo de gracia y renovación espiritual para la Iglesia universal.
Mediante un decreto de la Penitenciaría Apostólica, el Santo Padre ha concedido la indulgencia plenaria a los fieles que cumplan las condiciones habituales, con el objetivo de proponer la figura del «Poverello» como un modelo de santidad y un baluarte de paz en un contexto internacional marcado por la violencia y la incertidumbre.
Jubileo e Indulgencia plenaria
La apertura de este tiempo jubilar permite a los fieles obtener la remisión de la pena temporal por sus pecados bajo las disposiciones prescritas por la normativa canónica. Para alcanzar la indulgencia plenaria, los fieles deberán realizar una peregrinación a cualquier iglesia conventual franciscana o a un lugar de culto dedicado al santo de Asís en cualquier lugar del mundo. Una vez allí, deberán participar en los ritos jubilares o dedicarse a la oración y la meditación.
Las condiciones requeridas para la obtención de esta gracia son las normales: la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del Romano Pontífice. No obstante, la Santa Sede ha mostrado una especial sensibilidad hacia quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Aquellos que, por motivos de salud, edad avanzada u otras causas graves, no puedan abandonar su domicilio, podrán unirse espiritualmente a las celebraciones ofreciendo a Dios sus sufrimientos y oraciones para participar de los frutos espirituales del jubileo.
Hoja de ruta para la paz
En el marco de estas celebraciones, el Papa León XIV ha remitido una carta a los ministros generales de la Conferencia de la Familia Franciscana. En el documento, fechado el 7 de enero de 2026, el Pontífice subraya que la paz no es un mero producto del esfuerzo humano o de acuerdos técnicos, sino un don divino que debe ser acogido con humildad. La misiva destaca el saludo tradicional franciscano «El Señor te dé paz» como el núcleo de una experiencia evangélica que cobra especial relevancia hoy día.
Como señala el Santo Padre, la herencia de San Francisco de Asís recuerda que la paz es integral y abarca tres dimensiones inseparables: la paz con Dios, la paz entre las personas y la paz con la creación. Esta visión resulta fundamental en una época marcada por lo que el Papa denomina como «guerras aparentemente interminables» y fracturas sociales que generan desconfianza.
En este sentido, la Santa Sede ha anunciado que, del 22 de febrero al 22 de marzo de 2026, el cuerpo del santo será trasladado excepcionalmente de su cripta para facilitar la veneración de los fieles durante este centenario.
Solemne apertura
El inicio oficial de las celebraciones tuvo lugar en la Basílica de Santa María de los Ángeles, en la Porciúncula, el lugar donde el santo falleció en el otoño de 1226. La ceremonia fue presidida por fray Francesco Piloni, ministro provincial de los Frailes Menores de Umbría y Cerdeña, quien estuvo acompañado por los seis ministros generales de las distintas ramas de la orden:
Massimo Fusarelli (Frailes Menores), fray Carlos Alberto Trovarelli (Frailes Menores Conventuales), fray Roberto Genuin (Frailes Menores Capuchinos), Tibor Kauser (Orden Franciscana Seglar), fray Amando Trujillo Cano (Tercer Orden Regular) y sor Daisy Kalamparamban (Conferencia Franciscana Internacional).
Uno de los momentos más simbólicos de la jornada fue protagonizado por el arzobispo de Asís, Domenico Sorrentino, y el alcalde de la ciudad, Valter Stoppini, quienes encendieron un cirio del Cirio Pascual para llevar la luz a las diversas estaciones de la basílica. Este gesto rememoró la histórica reconciliación entre las autoridades civiles y eclesiásticas de la época de Francisco.
Durante el rito, se reflexionó sobre el «Testamento» del santo, abordando pilares como la misericordia, la oración y el trabajo.

Oración para la concordia social
Como cierre de los actos inaugurales, el Papa ha propuesto una oración dedicada a San Francisco de Asís, en la que se le invoca como intercesor para que los cristianos se conviertan en «artesanos de paz» y «testigos desarmados».
Con esta iniciativa, la Iglesia busca que el octavo centenario del tránsito del santo no sea solo una efeméride histórica, sino un impulso para la concordia y el respeto a la dignidad humana en la sociedad contemporánea.
Oración que propone el Papa León XIV
San Francisco, hermano nuestro, tú que hace ochocientos años
fuiste al encuentro de la hermana muerte como un hombre en paz,
intercede por nosotros ante el Señor.
Tú, que en el Crucifijo de San Damián reconociste la verdadera paz,
enséñanos a buscar en Él la fuente de toda reconciliación
que derriba todo muro.
Tú, que desarmado atravesaste las líneas de la guerra
y de la incomprensión,
danos el valor de construir puentes
donde el mundo levanta fronteras.
En este tiempo afligido por conflictos y divisiones,
intercede para que nos convirtamos en artesanos de paz:
testigos desarmados y desarmantes de la paz que viene de Cristo.
Amén.
Pie de foto
«Hic michi viventi lectus fuit et morienti» (Aquí fue mi lecho, tanto en vida como al morir).

































































