Ana María Ibarra
El acompañamiento y la formación permanente de los sacerdotes son fundamentales para fortalecer su vida espiritual y así también su servicio pastoral.
Así lo afirmó el padre Ricardo Veloz Cuéllar, de la Diócesis de Aguascalientes, secretario ejecutivo de la Dimensión Episcopal del Clero, quien visitó Ciudad Juárez para presentar al presbiterio el Itinerario para la Atención Pastoral del Clero en México.
Ciudad Juárez y el Itinerario
En Entrevista, el padre Ricardo explicó que el itinerario fue elaborado por la Dimensión Episcopal del Clero de la Conferencia del Episcopado Mexicano, con participación de las provincias eclesiásticas, y aprobado a finales de 2024 por el Dicasterio para el Clero.
El documento, en el que colaboraron tanto el padre Veloz como el padre Arceo, está integrado por seis secciones. (Ver recuadro)

“El proceso comenzó en 2021, a partir de un ideario que surgió en el 2011 y que ofrecía pautas generales para el trabajo de los cleros. La Dimensión Episcopal del Clero trabajó con las 19 provincias eclesiásticas y, durante las asambleas nacionales de 2021, 2022 y 2023, los presbíteros participaron en ejercicios de profundización, discernimiento y reflexión, dando a luz al itinerario en el 2024, y fue presentado formalmente en 2025”, explicó.
Para el padre Ricardo, Ciudad Juárez cuenta con condiciones favorables para aprovechar esta propuesta pues, dijo, tiene estructuras de formación permanente, las reuniones semanales del presbiterio y la preparación académica de sacerdotes en universidades de México y otros países.
“La diócesis fue fundada en 1957 y el clero de Ciudad Juárez tiene una historia. Es un clero que ha asumido, por la guía de sus obispos, la formación permanente, entendiéndola como algo necesario e indispensable para el caminar de la Iglesia diocesana. El itinerario no llega traer cosas nuevas, sino a ofrecer una luz más, dentro de su caminar”, afirmó el padre Ricardo.
La espiritualidad del sacerdote
Uno de los desafíos que el sacerdote ha señalado es fortalecer la vida espiritual de los sacerdotes diocesanos, quienes, a diferencia de los religiosos -que viven en comunidad y cuentan con espacios de oración compartida-, desarrollan su ministerio en las parroquias, con los enfermos y atendiendo diversas situaciones pastorales.
“El sacerdote diocesano se enfrenta a situaciones a veces adversas de trabajo y corre el gran riesgo de dispersarse y de mimetizarse con el mundo. Es importante, fundamental, esencial, e imperante el que partamos de una profunda experiencia de Dios en la vida de oración para que de ahí podamos trabajar en la vida ordinaria dando lo que Dios nos da”, señaló.Por lo tanto, añadió, la vida espiritual y la formación repercuten directamente en el servicio pastoral.

“Un sacerdote formado, comprometido y con una profunda vida de oración puede reflejarlo en el encuentro con los fieles, la caridad, la predicación y el testimonio. En cambio, la falta de formación y vida espiritual puede tener consecuencias negativas en las comunidades. Si no tenemos una profunda vida espiritual, difícilmente la podremos dar en la vida pastoral”, expresó.
Ante este reto, el secretario de la Dimensión del Clero destacó que los obispos de México han mostrado una preocupación creciente por acompañar a sus presbíteros y promover estructuras dedicadas a la formación y acompañamiento del clero.
“Si yo tengo un clero formado, si yo tengo un clero acompañado, si yo tengo un clero con profunda vida espiritual, esto va a dar dividendos maravillosos dentro del trabajo pastoral en la diócesis”, resaltó.
En siembra, para cosechar
El entrevistado dejó claro que el itinerario se encuentra todavía en una primera etapa de recepción y profundización, y explicó que se trata de un proceso que requiere tiempo para ser conocido y llevado a la práctica.
No obstante, varios presbiterios ya han solicitado el documento o comenzado a trabajarlo, entre ellos los de Nuevo Laredo, Aguascalientes, Huejutla, Guadalajara, San Juan de los Lagos, León y San Luis Potosí y en estos días, Ciudad Juárez.

“Estamos en la etapa, digamos, de comenzar a sembrar y ya dentro de algunos años seguramente veremos los frutos”, expresó.
Cabe mencionar que el itinerario no involucra únicamente a los sacerdotes. En este sentido el padre Ricardo compartió que los fieles laicos también tienen un papel importante, pues la vida sacerdotal no puede separarse de la Iglesia, del obispo y de la comunidad a la que sirve.
“El sacerdote está llamado a vivir unido a la Iglesia, en obediencia a su obispo y al servicio de los fieles; por ello, el acompañamiento debe ser una tarea compartida”, dijo.
Así pues, añadió el sacerdote, los laicos pueden contribuir mediante la oración, el apoyo moral y espiritual y una cercanía que permita al sacerdote reconocerse también como una persona que necesita acompañamiento.
“Muchas veces los fieles pensarían, y esto es erróneamente, que un sacerdote es casi un ángel. Los sacerdotes necesitamos acompañamiento de los fieles, oración de los fieles, apoyo moral y espiritual de los fieles”, afirmó.
En conclusión, el padre Ricardo resaltó que la formación permanente del clero involucra a toda la comunidad eclesial: obispos, sacerdotes y fieles, cada uno desde su propia vocación y misión.

Itinerario para la Atención Pastoral del Clero en México
Secciones
- Fundamentación teológica
- Ser y quehacer de la vida sacerdotal
- Vinculación entre formación inicial y permanente
- Acompañamiento en las diferentes etapas de vida
- Atención a situaciones especiales
- Propuesta de la Universidad Pontificia de México para fortalecer la formación permanente.
RECUADRO
Una jornada productiva
El documento citado en la entrevista, fue reflexionado por el presbiterio de la Diócesis de Ciudad Juárez durante la jornada de estudio, oración y fraternidad que se realizó en el Centro de Pastoral Presbiteral (CEPAP)
La jornada fue organizada por el nuevo equipo de formación permanente del clero en la diócesis, en conjunto con la nueva mesa directiva del presbiterio. Reunió a la gran mayoría de los sacerdotes que sirven en Ciudad Juárez, quienes durante tres días -del martes 11 al jueves 13 de agosto- escucharon de los sacerdotes Ricardo Veloz Cuellar y Pedro Arceo, la explicación de los bloques que componen el itinerario, teniendo también espacios de diálogo abierto y ejercicios de profundización.
Atento y dispuesto se mostró el presbiterio ante lo expuesto, mientras que el documento en mención estuvo a disposición de quienes conforman el presbiterio de la diócesis.
Como parte de la jornada, se vivieron momentos ante el Santísimo Sacramento, poniendo ante Él las necesidades de la diócesis y de los propios sacerdotes.
Por otra parte, el equipo de formación permanente sostuvo reuniones con los padres Veloz y Arceo para adquirir herramienta para la elaboración del Plan de Formación permanente del presbiterio local.
La jornada concluyó con una evaluación y los ecos generales que surgieron en la asamblea.































































