El próximo jueves 2 de julio dos jóvenes juarenses recién graduados del Seminario este 2026, recibirán el primer grado del Sacramento del Orden en una celebración que se realizará en la parroquia El Señor de la Misericordia a las 6 de la tarde.
Presentamos las historias vocacionales de los próximos diáconos transitorios, quienes invitan a todos a participar en la celebración y a seguir orando por su vocación.
Jorge Aguirre: discernimiento y decisión
Con una mezcla de emoción y sinceridad, Jorge Alberto Aguirre Carbonell, próximo a su ordenación diaconal, compartió en entrevista su camino vocacional, que describe sin romanticismos como “real, cotidiano y en construcción”, más que como una experiencia extraordinaria o idealizada.
Nacido el 19 de mayo de 1985, hijo de Elizabeth Carbonell Casan (qepd) y Víctor Manuel Aguirre Ontiveros, Jorge recordó que su infancia no estuvo marcada por una práctica religiosa constante, sino por una fe familiar intermitente donde la figura decisiva fue su abuela materna.
“Crecí en una familia cristiana, pero no tan practicante… la que jugó un papel importante fue mi abuelita”, relató. Fue ella quien lo acercó por primera vez a la vida parroquial en la comunidad del Sagrado Corazón de Jesús, donde comenzó a familiarizarse con la misa y la vida de la Iglesia.
Durante su adolescencia, la participación religiosa fue esporádica. Sin embargo, recordó que su padre mantenía ciertas prácticas firmes, como no faltar a la celebración en fechas específicas como Navidad y Viernes Santo.
A los 18 años recibió el sacramento de la Confirmación en la parroquia de El Señor de la Misericordia, aunque eso no detonó inmediatamente un compromiso activo en la Iglesia.
Giro de vida
Pero entre los 24 y 25 años, mientras estudiaba Administración Pública y Ciencia Política, Jorge comenzó a tener una creciente inquietud interior. Combinaba estudios, trabajo, relaciones personales y “vivía bajoneado, cuestionándome qué iba a hacer de mi vida”, recordó.
En la universidad conoció al hoy sacerdote Diego Carreón, con quien compartió amistad y experiencias que lo acercaron indirectamente a la Pastoral Juvenil. Él lo invitó a participar en actividades parroquiales, lo que fue un punto de inflexión.
Para 2008 ya colaboraba activamente en el grupo de Confirmaciones, y un año después su liderazgo fue reconocido dentro de la Pastoral Juvenil, hasta ser nombrado coordinador general de los cursos.
En medio de ese proceso, también vivía una relación sentimental estable y una vida laboral consolidada como empleado en el Consulado Americano, donde desempeñaba funciones administrativas relacionadas con trámites de visa.
Sin embargo, la inquietud vocacional comenzó a crecer. A través del acompañamiento de sacerdotes y misioneros —entre ellos el padre Yepes, Misionero de Guadalupe— la pregunta por el sacerdocio se hizo más insistente.
“Yo decía que no, que era muy noviero… pero la pregunta se quedó ahí”, recordó entre risas.
Momento decisivo
La lucha interior se intensificó entre 2014 y 2015, cuando tuvo su momento decisivo: renunció a su trabajo para dar espacio al proceso vocacional.
“Ya no podía con todo y había algo que me empujaba a decidir”, afirmó.
Y tras varios acompañamientos, retiros y experiencias de oración, decidió participar en el pre Seminario, experiencia que cambiaría definitivamente su rumbo.
En 2016 ingresó formalmente al Seminario, ya con una convicción más clara, aunque reconoce que el proceso no estuvo exento de dudas ni sacrificios.
“Yo no soy de procesos místicos ni extraordinarios… mi vocación es más bien humana, real, con dudas, con trabajo, con decisiones”, explicó Jorge, para quien la vocación no se entiende únicamente como un llamado espiritual, sino también como un proceso de madurez humana.
“Yo siempre he dicho que el Seminario es 50% vocación y 50% carácter”, afirmó.
Hoy, a las puertas de su ordenación diaconal, Jorge reconoce que el camino no ha sido lineal ni perfecto, pero sí profundamente significativo.
“Dios ha trabajado en mí de muchas maneras… me levantó, me corrigió, me fue guiando”, “Confío en Dios y confío en este camino”, concluyó.
































































