Diana Adriano
En un ambiente lleno de esperanza, fe y acogida, seis niños beneficiarios del programa de la Pastoral de la Movilidad Humana de la Misión Columbana recibieron el sacramento del Bautismo en la Misión de Guadalupe, el pasado 11 de julio. 
Los pequeños Luis Alberto, José Luis, Efraín Antonio, Adrián Matías, Daíz Valentina y Alessandro Daniel fueron bautizados por los sacerdotes columbanos Guillermo Morton y Salustino Villalobos.
El padre Salustino, quien actualmente realiza su misión pastoral en Perú y se encontraba de visita en Ciudad Juárez, subrayó el valor simbólico y espiritual de este evento.
“Estamos en la Iglesia para dar gracias a Dios y para celebrar con alegría el nuevo nacimiento espiritual de estos seis niños. Jesús mismo nos mostró con su vida la importancia de acoger, de tener compasión y de reconocer la dignidad de cada persona, especialmente de los niños».
En su homilía, el sacerdote misionero destacó cómo el Evangelio invita a vivir con la actitud de los niños: en total dependencia y confianza hacia Dios.
«Hoy, al ver a estos niños migrantes recibir el Bautismo, recordamos que todos somos vulnerables ante Dios. Todos dependemos de su misericordia y del amor del prójimo. Los niños representan esa fragilidad, pero también esa capacidad de acoger el Reino de los Cielos con el corazón abierto», expresó.

Parte de la comunidad
Como se sabe, el programa de la Pastoral de la Movilidad Humana de la Misión Columbana tiene como objetivo acompañar a familias migrantes, muchas de las cuales han atravesado situaciones difíciles en su camino.
En este contexto, el Bautismo de estos seis niños no sólo representa su incorporación a la comunidad cristiana, sino también una señal de esperanza, integración y acompañamiento espiritual en su proceso de adaptación y búsqueda de una vida digna, dijeron los organizadores.
“Dios nos invita a ser compasivos, a conmovernos y a acompañar. Así como Jesús acogía sin distinción, hoy estamos llamados a hacer lo mismo con nuestros hermanos migrantes. Todos contamos, todos somos parte de su comunidad”, concluyó el padre Salustino.
Testigo de esperanza
Cristina Coronado, coordinadora de la Pastoral de la Movilidad Humana de la Misión Columbana en Ciudad Juárez participó como madrina de algunos de los pequeños.
“Para nosotros este momento es muy especial. Ver a estos niños recibir el bautismo es ver cómo Dios los abraza, cómo los reconoce como hijos suyos en medio de su historia de migración, de lucha y de esperanza”, dijo Cristina en la ceremonia.
La laica consagrada expresó que este tipo de celebraciones son señales visibles de que la Iglesia está viva y cercana a quienes más lo necesitan. “Cada uno de estos niños tiene una historia que contar. Y hoy, al recibir el Bautismo, también reciben una comunidad que los acoge, los respeta y camina con ellos”, afirmó.

































































