Ana María Ibarra
En la solemnidad de Pentecostés, el pasado domingo 24 de mayo la comunidad parroquial de El Espíritu Santo celebró su fiesta patronal, motivo de alegría y festejo que incluyó la primera comunión de algunos jóvenes de Confirmaciones y una gran kermés en ambiente futbolero.

En la Misa de Pentecostés, se celebra la llegada del Espíritu Santo y la conclusión del tiempo pascual, y fue en la celebración de las dos de la tarde donde algunos jóvenes del curso de confirmaciones recibieron su primera Comunión, alimentándose de Jesús Eucaristía y preparándose para la plenitud del Espíritu Santo en la Confirmación.
Durante la celebración, el padre Sergio Alba, Cruzado de Cristo Rey y párroco de la comunidad, reflexionó sobre la importancia de la Sagrada Escritura y los dones del Espíritu Santo en la vida de los fieles.
Al iniciar el momento de la liturgia de la Palabra, el sacerdote pidió a los padrinos de los jóvenes que les entregaran la Biblia.
“La Sagrada Escritura se entrega como símbolo de que quienes hacen su primera Comunión se alimentarán de Jesús. Jesús es la palabra de Dios hecha carne y vino a vivir entre nosotros.
La primera parte de la misa es la escucha de la Palabra, la reflexión y la intercesión”, expresó el sacerdote.

El padre Sergio reflexionó también sobre la gran fiesta de Pentecostés en toda la Iglesia y la fiesta patronal de la parroquia.
“Se celebra al Espíritu divino, el Espíritu Santo, el espíritu consolador, tercera persona de la Santísima Trinidad. El tiempo pascual concluye con la llegada del Espíritu Santo que Cristo prometió. La confirmación es el don del Espíritu Santo, y la primera Comunión es Cristo como alimento”, reiteró el sacerdote.
Asimismo, mencionó que el Espíritu Santo infunde sus siete sagrados dones: sabiduría, entendimiento, ciencia, consejo, temor de Dios, piedad y fortaleza.
Añadió que la infusión del Espíritu Santo es el aliento, el ruah, el aliento de Dios que trae la vida desde el Génesis y que el Espíritu Santo se manifiesta mediante varios signos: el aliento, el soplo, el viento, la luz, la vida y el agua.

Llegado el momento, los jóvenes se prepararon para recibir la Primera Comunión, siendo invitados por el párroco a platicar con Jesús como el mejor amigo.
“Confesarse e ir a comulgar por alguien es el mayor regalo, pues se otorgan muchas gracias espirituales”.
El sacerdote pidió a los padrinos entregar a los jóvenes la vela encendida del cirio pascual y un rosario, con la encomienda de rezarlo.
Con esa alegría, la comunidad continuó disfrutando de su fiesta patronal en el atrio parroquial donde se pudo ver los puestos de antojitos mexicanos decorados en un ambiente futbolero, a propósito del próximo Mundial de futbol.
Servidores y sacerdotes portaron playeras de la selección mexicana, aunque algunos decidieron utilizar camisetas de otros países.
Juegos, comida, shows y música en vivo formaron parte de la fiesta, además, en ese ambiente mundialista, se destinó un espacio para que los aficionados pudieran intercambiar sus tarjetas para llenar el Álbum del Mundial.
































































