Mensaje del papa en el Encuentro de Oración y cofraternidad ‘Cántico de paz’ realizado en Borgo Laudato sì (Castel Gandolfo) el miércoles 29 de julio con la Fundación Andrea Boccelli y coros infantiles de Uganda, Tierra Santa e Italia…
Queridos amigos:
Me alegra mucho que hayan venido a acompañarnos hoy. Es una alegría compartir estos momentos con ustedes. Agradezco a todos los miembros del coro por su arduo trabajo en la preparación de este recital y felicito a sus directores.
Acabamos de escuchar su hermoso canto. La música tiene la notable capacidad de unir diferentes voces al unísono, donde cada una aporta algo único al conjunto. En este sentido, un coro se convierte en un símbolo ideal de armonía y cooperación.
Es significativo que la Sagrada Escritura y la Liturgia de la Iglesia hablen de «coros de ángeles y santos» al describir la alegría del cielo; no porque estén cantando literalmente todo el tiempo, sino porque, unidos en el amor, contemplan juntos a Dios y encuentran en él la plenitud de la felicidad.

Mis queridos jóvenes amigos, mientras cantaban, ¿notaron cómo la música nos llevó a todos a experimentar algo nuevo, algo más grande de lo que cualquiera de nosotros podría crear por sí solo? Esta es la experiencia de la belleza. Nos abre un nuevo horizonte y despierta en nuestro interior el deseo de salir al encuentro de ese horizonte. Cuando nos ponemos en camino hacia él, descubrimos no simplemente algo, sino a Alguien. Nos encontramos con Dios, nuestro Creador. Así como podemos seguir el curso de un arroyo hasta su fuente, la belleza de la música nos invita a encontrar a aquel que es la belleza misma.
A este respecto, sigan cultivando los dones que Dios les ha dado y permitan que los lleven hacia él. Él es todo lo que buscamos en la vida, el único capaz de calmar nuestros corazones inquietos. Recuerden que han sido creados para grandes cosas y que este mundo no es suficiente para saciar su sed de sentido y felicidad.
Sepan también que el Santo Padre los ama y reza por ustedes, por sus familias y por sus países. De manera particular, pido para que la paz reine en sus hogares y en todos aquellos lugares del mundo que siguen sufriendo a causa de la violencia.
Para terminar, quisiera agradecer a la Fundación Andrea Bocelli por la labor que realiza en favor de los jóvenes que sufren desventajas educativas y sociales. A través del poder de la música, están contribuyendo a la misión de la Iglesia de promover el desarrollo integral de cada persona humana y servir al bien común. Que Dios bendiga sus esfuerzos.
Queridos amigos, gracias de nuevo por venir a elevar nuestros corazones con su hermosa música. Encomendándolos a la intercesión de María, nuestra Madre, les imparto con gusto y de corazón mi bendición. Gracias.































































