Diana Adriano
Con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas que se conmemora el 30 de julio, y con el propósito de sensibilizar a la sociedad sobre este tema y acompañar a quienes han visto vulnerada su dignidad, la Red Rahamim México realizó el pasado domingo 26 de julio la caminata «Por la dignidad, la libertad y la esperanza».

El contingente partió del puente internacional Paso del Norte y concluyó en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, donde los participantes participaron en la Santa Misa.
La marcha reunió a integrantes de diversas congregaciones religiosas, organizaciones civiles y fieles comprometidos con la defensa de los derechos humanos, quienes recorrieron las calles del centro de Ciudad Juárez portando carteles y mensajes para visibilizar una problemática que continúa afectando a millones de personas en el mundo.

Al llegar a la Catedral, la hermana Genoveva Ochoa Castrejón, religiosa Oblata del Santísimo Redentor, dirigió un mensaje en el que recordó que la misión de la Red Rahamim es acompañar a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.
«Acompañamos a migrantes en situación de pobreza, mujeres rescatadas de contextos de prostitución, familias y personas víctimas de desaparición forzada y a todas aquellas personas cuya dignidad ha sido vulnerada por la explotación y la violencia. Esta causa nos llama a defender la vida, la libertad y la dignidad de cada ser humano», expresó.

Asimismo, afirmó que ninguna persona debe ser reducida a una mercancía y exhortó a construir una sociedad basada en el cuidado y la solidaridad.
“Desde nuestras diversas convicciones espirituales y humanas afirmamos que ninguna persona debe ser tratada como mercancía ni privada de sus derechos fundamentales. Todos estamos llamados a construir una cultura de cuidado, solidaridad y respeto a la dignidad humana”, sentenció.

Compromiso permanente
La religiosa pidió que la caminata no quedará solamente como un acto simbólico, sino como un compromiso permanente.

«Que esta marcha sea signo de esperanza y compromiso; que nuestros pasos den voz a quienes han sido silenciados, acompañen a quienes siguen esperando verdad y justicia y anuncien que otro mundo es posible: un mundo libre de trata de personas, de explotación y de toda forma de violencia contra la dignidad humana.»
Antes de ingresar a la Eucaristía, agradeció la participación de los asistentes y explicó que la intención principal de la celebración sería encomendar a todas las víctimas de este delito.

«Queremos agradecerles su presencia. Vamos a colocar en la oración a todas las personas que en estos momentos están siendo tratadas y viviendo en carne propia este grave problema que día a día aumenta.»
La hermana Genoveva lamentó que miles de niñas, niños, adolescentes y adultos continúen siendo víctimas de redes de explotación, por lo que invitó a la sociedad a no permanecer indiferente.

«No podemos cerrar nuestros ojos ni ser cómplices ante un problema tan grave. Queremos un México libre de trata, un México donde se garantice que nuestra niñez y nuestros jóvenes sean protegidos.»































































