Este mes de abril, el papa León XIV ha pedido orar por los sacerdotes que enfrentan algún tipo de crisis… El rector del Seminario y uno de los sacerdotes encargados de la Pastoral Presbiteral hablan sobre estas crisis y cómo abordarlas…
Paulina Ruiz
En un mundo de cambios acelerados, la figura del sacerdote no está exenta de las sacudidas emocionales y espirituales que afectan a cualquier ser humano.
Este mes de abril, en el video difundido por la campaña «Reza con el Papa» a través de la Red Mundial de Oración del Papa, el Santo Padre León XIV hace hincapié en el acompañamiento humano y espiritual que requieren los sacerdotes cuando atraviesan momentos de dificultad.
El papa ha pedido pues orar por los sacerdotes que enfrentan crisis y en este sentido, el padre Jesús Manríquez, formador en el Seminario, reflexiona en entrevista sobre la naturaleza de estas crisis, cómo se previenen desde la formación y el papel fundamental que juega la comunidad para sostener a sus pastores.
Aquí la entrevista:
¿A qué se refiere cuando se dice que un sacerdote está en crisis?
La crisis puede ser en muchos aspectos. Puede ser así como una crisis general, en cuestión del sacerdocio, de la vocación, o puede ser una crisis particular. Me explico:
La crisis puede venir de cualquier factor del que el sacerdote, como humano que es, también participa. Los matrimonios tienen crisis, los sacerdotes también tiene crisis, puede ser crisis por la edad, puede ser crisis por el aspecto de la fe, en el sentido de que el sacerdote puede también, en un momento dado, por sus circunstancias particulares, puede tener una crisis de fe.
Puede ser una crisis también por asumir la edad, puede ser una crisis por las circunstancias en las que se vive su ministerio, ya sea que esté en una diócesis difícil o en su una parroquia también que sea difícil de manejar, por decir. Pueden ser muchos aspectos cuando se habla de un sacerdote en crisis.
¿Qué tipo de crisis pueden enfrentar los sacerdotes y cuáles son sus causas?
En el aspecto teológico también hay una crisis que varios papas han abordado como tal. Por ejemplo, el papa Pablo VI, ya en los años 60s se dirigía también en un momento dado a todos los los fieles hablando de la crisis del sacerdocio.
El papa Benedicto XVI, en el Año Sacerdotal, se dirige también a los sacerdotes, hablando de que el sacerdocio está en crisis. También el Papa Francisco en su celebración de Jueves Santo de su primer año como papa, hablaba de una crisis sacerdotal.
Esta crisis, que muchos se han dado a la tarea de estudiar más, se refiere a una crisis de identidad. Es decir, es cuando el sacerdote no sabe quién es o cuál es su papel dentro del mundo. No sabe pues para qué es un sacerdote y para qué es él mismo un sacerdote. Los fieles a veces no lo tienen tan claro y a veces el sacerdote mismo tampoco lo tiene claro, eso es un hecho.
Y entonces a la hora de suponer el sacrificio que el sacerdote hace de toda su vida entregándola a Cristo, puede venir con una crisis de este tipo en la que no sabe para qué se consagró, no sabe para qué sirve o para qué efecto positivo en la sociedad sirve un sacerdote. Esta es la crisis que se aborda en este sentido de identidad.

¿Cómo aborda este tema la formación en el Seminario?
Dentro del Seminario nosotros abordamos esta crisis de identidad, primero asumiendo de dónde vienen los sacerdotes, de qué tipo de sociedad vienen los sacerdotes y por supuesto los seminaristas. Viendo a la misma sociedad, en nuestro caso juarense, las características que la población tiene, una población cambiante, una población trabajadora, una población afectada y en ocasiones también implicada en cuestiones de violencia. Todo eso se tiene que asumir que van a ser factores que van a estar presentes en el seminarista, cuando llegue el joven al Seminario.
Abordando esto, nosotros tratamos de anticipar varias de estas cosas y sobre todo lo que queremos de los muchachos que se vayan ordenando, es que tengan conciencia de su identidad, de su identidad varonil, de su identidad masculina, de su identidad como cristiano, de su identidad humana y de su identidad también sacerdotal. Trabajamos para que sepan que el ser sacerdote conlleva una serie de sacrificios, pero que también están presentes una serie de recompensas que el mismo Dios nos da en este ejercicio del ministerio.
¿Qué ayuda al sacerdote a mantenerse en su ministerio/vocación y evitar crisis?
Bueno, la realidad es que es difícil evitarlas, porque son parte también del proceso humano, más ante una comunidad que puede notar que tiene alguna especie de crisis en torno a su valía o a su eficiencia o eficacia como sacerdote, porque tal vez siente que está ya más grande, que ya no tiene tan las mismas fuerzas.
Pues yo creo que la comunidad debe de ser también quien lleve al sacerdote adelante. Hay un dicho entre los sacerdotes que dice que a un sacerdote santo le corresponde también un pueblo santo y viceversa. El pueblo, la exigencia de su santidad, también le exige al sacerdote que sea santo.
Entonces me parece que en primer término la comunidad debe orar muchos por los sacerdotes, pero no solamente la oración, sino también moverlos, motivarlos a la pastoral, abrirse con ellos, poder también entender cuál es el beneficio del sacerdote, comprenderlo desde lo que vive, y por supuesto apoyar mucho.
Cuando a un sacerdote se le apoya dentro de su pastoral, se le alivia también cualquier crisis que pueda tener, porque obviamente encuentra los fundamentos para poder seguir viviendo su ministerio.
¿Qué puede hacer la comunidad por los sacerdotes que están en crisis y para evitar que caigan en crisis?
También creo que hay que dar mucho espacio a los sacerdotes. Hay que darles también este la oportunidad de no agotarlos. A veces pensamos que un sacerdote que no quiere ir a ver un enfermo, que no quiere hacer una bendición fuera de un horario en específico es por mala voluntad. Pero no es así. Muchas veces nos abruma el trabajo y se piensa pues que el sacerdote debe de estar siempre, siempre a disposición y a veces se termina haciendo que el sacerdote no le guste y hasta deteste este tipo de servicios, o quizá que los haga hasta terminar extenuado, cansado, con los efectos negativos que esto conlleva.

Cómo apoyar a un sacerdote
- No agotarlos. “A veces pensamos que si un sacerdote no puede realizar un servicio fuera de horario es por mala voluntad, pero muchas veces nos abruma el trabajo y terminamos extenuados”.
- Darles espacio. “Es vital no abrumar al sacerdote, permitiéndole tener momentos de descanso para evitar que termine “detestando” servicios que son esenciales pero que, en exceso, resultan agotadores”.
- Acompañamiento espiritual y humano. “La comunidad debe ser quien lleve al sacerdote”. Además de orar por ellos, es necesario motivarlos, abrirse con ellos y comprender los desafíos físicos y emocionales que enfrentan, especialmente cuando avanzan en edad.
La crisis, en última instancia, puede ser una oportunidad para purificar la vocación.

































































