Dr. Alfredo Morales González/Ortodoncista
Algunas de las preguntas más frecuentes que nos hacemos a lo largo de nuestra vida pueden ser: “¿Cuál es la profesión que Dios desea que escoja?”, “¿quién es la persona con quien Dios desea que yo me case?”, “cuál es el lugar donde Dios quiere que viva?”, y mucho más… Algunos creen que la voluntad de Dios debe ser recibida principalmente a través de una visión, sueño. Otros creen que los detalles de la voluntad de Dios solo se pueden saber a través de las Escrituras. Otros creen que la pasión ya es suficiente evidencia para saber que algo es la voluntad de Dios. Por eso hablamos hoy acerca del discernimiento espiritual, que es la capacidad de distinguir entre la verdad y el error, reconociendo la voluntad divina. Es una regla interna que nos ayuda a filtrar impulsos, deseos o circunstancias para tomar decisiones alineadas con valores profundos y no solo con la conveniencia inmediata.
San Ignacio de Loyola nos enseña a encontrar a Dios en todas las cosas, a vivir con propósito y a tomar decisiones guiadas por el discernimiento. Su legado nos invita a conocer nuestra propia individualidad y a poner nuestros talentos al servicio de los demás.
Discernimiento espiritual
Aprender a escuchar y distinguir entre las emociones o pensamientos que nos llevan hacia la paz, la alegría y el bien (voces del buen espíritu), y aquellas que causan confusión, desánimo o egoísmo.
Encontrar a Dios en lo cotidiano
Ver la espiritualidad no como algo exclusivo de los templos, sino como una presencia viva en el trabajo, las relaciones interpersonales y la naturaleza.
Contemplación en la acción
permitirnos interactuar con la reflexión.
El valor del examen de conciencia
identificar nuestros errores y aprender cómo mejorar al día siguiente.
El amor se demuestra en las obras
San Ignacio enseñó que la fe y el amor no son solo palabras, sino compromisos prácticos para ayudar a construir un mundo mejor.
San Ignacio de Loyola es el fundador de la Compañía de Jesús (jesuitas) reconocido especialmente por sus Ejercicios Espirituales y su método de discernimiento. La festividad de San Ignacio de Loyola se celebra cada 31 de julio. Esta fecha marca el aniversario de su fallecimiento en el año 1556.
San Ignacio fue canonizado por la Iglesia Católica en 1622. Su lema principal era «A la mayor gloria de Dios».






























































