¿Qué diría hoy san Juan Bautista sobre la falsificación de documentos para acceder a sacramentos de la Iglesia como el Bautismo?…Aquí una reflexión del vicario de Pastoral de la diócesis…
Próximos a celebrar la solemnidad de San Juan Bautista y ante la creciente pérdida de conciencia sobre el significado del sacramento del Bautismo que se refleja en el uso de documentación falsa, el padre Alfonso García, Vicario de Pastoral, reflexiona sobre la importancia de redescubrir el mensaje del Bautista y su llamado de conversión y disposición interior para recibir a Jesús.
El padre Alfonso explicó que la fiesta de San Juan Bautista ocupa un lugar privilegiado en la vida de la Iglesia ya que es una de las pocas celebraciones litúrgicas dedicadas a un santo como solemnidad, lo que manifiesta la importancia singular de su misión dentro de la historia de la Salvación.
“Juan fue elegido por Dios para preparar el camino del Mesías, llamando al pueblo a la conversión y administrando un bautismo de arrepentimiento en las aguas del Jordán. Al contemplar su figura, la Iglesia encuentra una oportunidad para reflexionar sobre el valor del Bautismo y sobre la manera en que este sacramento es comprendido y vivido por los fieles en la actualidad”, dijo.
Perdemos conciencia
El sacerdote hizo notar que en muchas comunidades se percibe una preocupante disminución de la conciencia sobre el significado profundo del Bautismo, reduciéndolo con frecuencia a una costumbre social o familiar, realidad que exige una reflexión pastoral seria y una renovada acción evangelizadora.
“La predicación de Juan Bautista estaba centrada en una llamada clara y exigente:
Conviértanse, porque está cerca el Reino de los cielos (Mt 3,2).
Su bautismo no era todavía el sacramento cristiano instituido por Jesucristo, sino un signo de arrepentimiento y de disposición interior para recibir al Salvador”, explicó el padre Alfonso.
Sin embargo, dijo, el bautismo de Juan preparó el camino para el verdadero Bautismo cristiano, que libera al ser humano del pecado, lo incorpora a Cristo, y lo hace hijo de Dios y miembro de la Iglesia.
“Juan comprendía que ningún rito tiene valor si no está acompañado por una auténtica conversión del corazón. Por eso exigía coherencia de vida y pedía a quienes acudían a él que produjeran frutos dignos de conversión”.
Para el vicario de pastoral, la enseñanza de Juan el Bautista conserva toda su actualidad para la Iglesia de nuestros días.
“La Iglesia enseña que el Bautismo es la puerta de los sacramentos y el fundamento de toda la vida cristiana. Por él nacemos a una vida nueva en Cristo y recibimos la vocación de vivir como discípulos misioneros”, resaltó.
Pero lamentó que hoy en día es frecuente encontrar a familias que solicitan el Bautismo principalmente por tradición familiar, costumbre cultural o compromiso social.

“En algunos casos, la celebración parece tener mayor importancia que la gracia sacramental que se recibe. Esta situación se hace particularmente visible cuando algunas personas buscan medios indebidos para cumplir los requisitos solicitados para los padrinos, llegando incluso a presentar documentación falsa o a ocultar situaciones incompatibles con las disposiciones de la Iglesia”, lamentó.
Cuando se recurre a la mentira
Más allá de una irregularidad administrativa, para el padre Alfonso esta realidad manifiesta una problemática más profunda: la pérdida del sentido espiritual del Bautismo y de las responsabilidades que éste implica.
“La Iglesia no establece requisitos para los padrinos por simple formalismo o burocracia. Lo hace porque reconoce la importancia de la misión que ellos desempeñan. El padrino o madrina está llamado a ser un auténtico acompañante en la fe, un testigo de vida cristiana capaz de ayudar al bautizado en su crecimiento espiritual”, señaló.
Por lo tanto, dijo, cuando se busca falsear información para poder ser padrinos de Bautismo, se corre el riesgo de vaciar de contenido esta importante misión eclesial.
“San Juan Bautista nos recuerda que Dios mira el corazón y que ninguna práctica religiosa puede sustituir la autenticidad de la fe”.
La voz de san Juan, hoy
Es así como la voz de Juan sigue resonando hoy en medio de nuestras comunidades.
“Él denunció la superficialidad religiosa, la incoherencia y las apariencias vacías. Invitó a todos a una conversión sincera y a una fe vivida con responsabilidad y su testimonio nos invita a preguntarnos hoy: ¿Valoramos realmente el Bautismo como el mayor regalo que Dios nos ha concedido? ¿Somos conscientes de nuestra identidad como hijos de Dios? ¿Estamos ayudando a las nuevas generaciones a descubrir la riqueza de la vida bautismal? ¿Nuestros procesos pastorales conducen a una verdadera experiencia de fe o solamente al cumplimiento de requisitos?”
Para el padre Alfonso estas preguntas resultan particularmente importantes en una época marcada por la secularización y por una creciente desvinculación entre la fe y la vida cotidiana, por eso la celebración de San Juan Bautista representa una valiosa oportunidad para redescubrir el significado profundo del Bautismo.
“Su voz sigue invitando a la conversión, a la autenticidad y a la coherencia entre la fe que profesamos y la vida que vivimos. En un contexto donde el Bautismo corre el riesgo de ser reducido a una tradición social o cultural, la Iglesia está llamada a renovar su esfuerzo evangelizador para ayudar a los fieles a redescubrir la grandeza de este sacramento”, expresó.
Y para concluir dijo: “La pregunta que San Juan Bautista podría dirigir hoy a nuestras comunidades sigue siendo profundamente actual: ¿Estamos formando personas que simplemente reciben sacramentos o discípulos que viven cada día las exigencias y la alegría de su Bautismo? La respuesta que demos a esta pregunta dependerá que nuestras comunidades formen verdaderos creyentes comprometidos con Cristo y con su Iglesia”.
Retos pastorales para la Iglesia
La realidad de la falsificación de documentos para acceder a sacramentos presenta a la Iglesia importantes desafíos pastorales que requieren discernimiento, creatividad y fidelidad al Evangelio. Aquí algunos:

1. Pasar de una pastoral sacramental a una pastoral de iniciación cristiana
No basta preparar para recibir un sacramento. Es necesario acompañar procesos de encuentro con Cristo y de crecimiento en la fe que permitan comprender y vivir lo que se celebra.
2. Evangelizar antes de sacramentalizar
La preparación bautismal debe convertirse en una verdadera oportunidad de evangelización para padres y padrinos, ayudándoles a redescubrir su propia fe y su compromiso cristiano.
3. Recuperar el verdadero sentido del padrinazgo
Es necesario fortalecer la formación sobre la misión de los padrinos para que sean elegidos por su testimonio cristiano y no únicamente por vínculos familiares, afectivos o sociales.
4. Formar conciencias desde la verdad
Ante la utilización de documentación falsa o de medios engañosos, la pastoral debe promover una conciencia cristiana que comprenda que la honestidad es parte esencial del seguimiento de Cristo.
5. Acompañar sin renunciar a la exigencia evangélica
La Iglesia está llamada a acoger con misericordia a todos, pero sin perder de vista la verdad del Evangelio. La caridad pastoral no consiste en eliminar las exigencias, sino en ayudar a las personas a crecer para poder asumirlas responsablemente.
6. Generar procesos permanentes de formación
La preparación para el Bautismo no debería concluir con la celebración del sacramento. Es necesario ofrecer itinerarios de acompañamiento para padres, padrinos y familias que favorezcan una integración más plena a la vida de la comunidad.
7. Recuperar la identidad bautismal de los fieles
Ayudar a los bautizados a descubrir quiénes son y cuál es su misión en la Iglesia y en el mundo. Muchos saben que fueron bautizados, pero pocos comprenden las implicaciones de ese acontecimiento para su vida cotidiana.

































































