Blanca A. Martínez
Con sentimientos encontrados, la comunidad de la rectoría san Juan XXIII despidió a quien fue su pastor durante cuatro años, el padre Guillermo Sías, quien tomará un descanso sabático.
Como se recordará, el pasado miércoles 23 de julio, el obispo don J. Guadalupe Torres Campos dio a conocer en una circular que el padre Guillermo Sías Burciaga, quien se desempeñaba como director de la Casa Sacerdotal y rector del Templo San Juan XXIII, solicitó y le fue concedido un periodo de seis meses de descanso sabático.
Fue el domingo 27 de julio, en la misa de mediodía cuando el sacerdote anuncio a la comunidad su retiro.

“Es una pausa de seis meses y espero que en la nueva misión que Dios me encomiende después de ese tiempo, pueda servirle como quiero hacerlo, con toda mi alma”, dijo el padre Guillermo antes de iniciar la liturgia, mientras la comunidad -sorprendida- se desbordó en un prolongado aplauso.
En la misa acompañaron al padre Guillermo sus hermanos sacerdotes jubilados y enfermos, a quienes ha cuidado durante los cuatro años en su labor como director de Casa Sacerdotal:
Mons. Isidro Payán, Roberto Luna, Jesús Lozoya, Javier Gómez y Leopoldo Nevárez.

Cuatro años
Tras la Liturgia de la Palabra, el padre Guillermo presentó un sentido mensaje a la comunidad, y agradeció el apoyo de las familias, los servidores, bienhechores y empleados tanto de la rectoría, como de la Casa Sacerdotal.
El padre Guillermo habló de las cargas de la misión sacerdotal y de la soledad e incomprensión en la que a veces ésta se desempeña. Pero reconoció tener siempre los ojos y el corazón puestos en Dios y aunque el cuerpo cansado, su espíritu fuerte.
Recordó que el santo patrono de la rectoría que dirigió, san Juan XXIII, vivió su papado durante cuatro años de servicio y que él mismo se retira luego de cuatro años de trabajo, lo cual representa para él un signo especial.
“No dejo el sacerdocio porque es lo que ha marcado mi alma. Mi sacerdocio es de ustedes”, manifestó el padre Memo, mientras se observaron lágrimas en algunos de los presentes.
El padre Guillermo pidió a la comunidad seguir al pendiente de los sacerdotes ahí hospedados, así como apoyar al nuevo director/rector que llega, el padre Omar Gutiérrez.
“Gracias de corazón, pido que este espacio de descanso sea como Dios lo quiere para mí”, expresó el sacerdote mientras, de nuevo, la comunidad le brindó un prolongado aplauso y vítores.

Ramillete espiritual
Previo a la bendición final, dos representantes de la rectoría y Casa Sacerdotal entregaron a; padre Memo un presente, consistente en un arreglo de flores y frutas con detalles de algunos deportes que le apasionan.
“Desde el primer día fue un gran desafío iniciar usted solo, sin personal, esta misión
encomendada, pero siempre confiando en la voluntad y providencia de Dios. Hoy, después de este tiempo, ha logrado no solo formar una casa, sino un hogar para nuestros queridos sacerdotes, y además crear en esta comunidad un ambiente de amor y unidad que siempre recordaremos”, expresó Gabriela Perusquía, coordinadora de lectores.
Ella presentó al padre Guillermo un ramillete espiritual de la comunidad, que hasta ese día había ofrecido por el sacerdote: 317 Eucaristías, 303 Rosarios, 244 visitas al Santísimo Sacramento y 224 coronillas de la misericordia.
“Gracias por ser un excelente director y rector, el mejor de los jefes, un hombre humilde, un sacerdote santo y un gran hermano sacerdote”, dijo por su parte Dalia García, administradora de Casa Sacerdotal.
Enseguida entraron al templo los integrantes del mariachi Real de Juárez, interpretando la pieza “Hermoso Cariño”.
Los fieles ecucharon atentos las siguientes piezas del mariachi, entre ellas “Un día a la vez” mientras algunos hicieron fila para dar un abrazo de despedida a quien fue su guía estos cuatro años.


































































