En mayo, el papa León XIV pide orar por la seguridad alimentaria en el mundo, es decir, para que se evite el desperdicio de comida y se garantice a todos el acceso a alimentos de calidad. Presentamos algunos proyectos que animan este deseo del papa…

Paulina Ruiz
La intención de oración del papa para mayo de 2026 es por la seguridad alimentaria, y está enfocada en evitar el desperdicio, así como garantizar acceso a alimentos de calidad para todos, desde productores hasta consumidores.
Así, la petición del papa busca animar la responsabilidad compartida para asegurar que nadie quede privado del alimento necesario.
En Ciudad Juárez, existen varios proyectos que impulsan esta responsabilidad con el fin de lograr que quienes padecen inseguridad alimentaria, tengan un soporte al cual acudir.
Es el caso del Banco de Alimentos de Ciudad Juárez, proyecto que se ha consolidado como una red vital para la supervivencia de miles.
Ángel Martínez, ejecutivo de comunicación de la institución, indicó que el proyecto (que comenzó a planearse en 2019 y se puso en marcha en 2023) busca conectar el desperdicio de comida con la urgencia de quienes ni siquiera con un sueldo completo logran cubrir su nutrición básica.

Las cifras de urgencia
La brecha entre la necesidad y la capacidad de ayuda sigue siendo el motor de esta organización sin fines de lucro. Ángel destacó números que reflejan la magnitud del reto en la frontera:
“De acuerdo a datos de CONEVAL y el Plan Estratégico de Juárez, existen más de 187,000 juarenses en situación de carencia alimentaria”, mencionó Ángel.
El banco logra atender a más de 50 mil personas mes con mes, a través de sus diversos programas, además tan solo en el programa “Alimento en tu Comunidad”, se benefician a más de 12,000 familias con paquetes de apoyo alimentario.
“La ayuda llega a más de 400 puntos de impacto en la ciudad, incluyendo albergues, comedores comunitarios, asilos y escuelas primarias”, informó el entrevistado.
De igual forma, comentó que las zonas más vulnerables son las periféricas.
“Desde que se inició el banco se ha trabajado más en zonas como Riberas, el sur poniente de la ciudad y los kilómetros (Carretera Juárez-Casas Grandes), que es donde son más vulnerables”.

El rostro de la necesidad
Para los beneficiaros del “Despensatón”, una iniciativa de la parroquia Nuestra Señora de la Paz, que cuenta con 15 años de servicio a la comunidad católica, la despensa no es solo un paquete de productos, sino la certeza de un plato en la mesa.
La señora Carmen García, vecina de la comunidad parroquial La Virgen de la Luz, acude cada mes por despensa a la capilla Santa Margarita María Alacoque, tras recibir la recomendación de un servidor de la parroquia.
“La ayuda es muy buena. A mí me ayuda bastante porque tengo cuatro nietas y esto transforma su alimentación en bienestar. Es un alivio cada mes que me ayudan”, relató la señora García.
Otro testimonio refuerza la importancia de este vínculo con la iglesia y la comunidad: muchos llegan al programa tras informarse directamente en sus parroquias cuando la necesidad aprieta; los apoyos se entregan de forma quincenal o mensual.
“Vengo a pedirla porque porque no tengo trabajo y la necesito. Sé que con esto tendré un plato de comida para mis hijos”, dijo uno de los beneficiarios enfatizando que este apoyo reduce la angustia de quienes batallan por el sustento diario.
Modelo de nutrición y seguimiento
El Banco de Alimentos no se limita a la entrega de víveres. Cada beneficiario pasa por un estudio socionutricional para conocer su peso, talla y estado de salud. En las escuelas, se realizan diagnósticos al inicio y al final del curso para monitorear cómo el desayuno impacta no solo en la nutrición del niño, sino también en sus calificaciones.
El proyecto subsiste gracias a la red de 59 bancos hermanos en México y al apoyo de empresas, supermercados y voluntarios.
Ángel Martínez hizo una invitación abierta a empresas, maquiladoras y ciudadanos particulares para sumarse como donantes o voluntarios.
“Quien necesite ayuda o quiera sumarse como padrino de una familia, puede acudir a la Av. Miguel de la Madrid 8715, llamar al 656 739 1456 o enviar un correo electrónico a gestión@bacdj.org. Donar debe convertirse en un hábito que transforme vidas”.
El Banco de Alimentos abre de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 5:00 p.m. y los sábados desde las 8:00 a.m. hasta las 12:00 p.m.
La meta para 2026 sigue siendo clara: ampliar la cobertura y optimizar los procesos para que ningún juarense sufra la carencia de un plato de comida, confiando siempre en que, como dicen los beneficiarios, “Dios multiplicará el bien que nos hacen”.


































































