Paulina Ruiz
Las calles cercanas a la parroquia de Cristo Rey se llenaron de alabanzas, risas, globos y colores con la realización de la Marcha de la Alegría, el pasado domingo 26 de abril. Este evento, que se ha convertido en una tradición para los grupos de Catecismo, tiene un objetivo que trasciende la celebración del Día del Niño; recordarle a los más pequeños que Jesús ha resucitado y que su presencia es una fuente de felicidad constante.
Un Jesús vivo y divertido
Para los organizadores, la marcha es una herramienta pedagógica y espiritual. Karina Silva, catequista de la parroquia, explicó que la intención es romper con la imagen rígida o “aburrida” que algunos niños podrían tener de la religión, sustituyéndola por la experiencia de un Cristo cercano.
“Queremos que los niños vean que Jesús es una persona divertida, que no es nada más venir a aburrirse o sentarse en la misa”, compartió Karina.
“A veces sus papás o abuelitos les ponen a Dios como alguien que castiga, pero no; Dios es una persona a la que le gustan los niños y todo esto lo hacemos pensando en ellos”.

Más allá de la Pascua
Aunque el tiempo de Pascua marcó el inicio de estas festividades, el mensaje de la marcha busca que los niños no se olviden de Jesús el resto del año. La música y las caminatas por la comunidad sirven para inculcarles que el Señor los acompaña en su día a día, con la misma alegría con la que cantaron en las calles.
“Lo hacemos para que se diviertan con cosas sanas. Cantamos cantos de la Iglesia y les tratamos de inculcar que este sentimiento de alegría debe acompañarlos siempre, no solo un día”, enfatizó la catequista, quien mencionó que el grupo de catecismo, compuesto por unos 35 niños constantes, se caracteriza por ser muy borlotero y por invitar a toda la comunidad a sumarse.
Tradición que une
La Marcha de la Alegría no es un evento cerrado; la invitación se extiende a vecinos y familias para que vean a una iglesia joven y vibrante. Con varios años realizándose de manera consecutiva, la actividad se ha consolidado como el preámbulo ideal para el Día del Niño.
El evento concluyó con la convicción de que los niños de la parroquia ahora ven la fe no como una carga, sino como una fiesta. Al recordarles que Jesús ha resucitado, la comunidad de Cristo Rey asegura que la semilla de la fe crezca en un terreno lleno de entusiasmo, ideas nuevas y, sobre todo, mucho amor.
La marcha reafirmó que la juventud y la infancia son el motor de una iglesia que se renueva y que encuentra en la sonrisa de un niño el testimonio más claro de la Resurrección.


































































