Ante los ataques que actualmente vive la familia con legislaciones e ideologías contrarias a la voluntad de Dios, presentamos los consejos que ofrece un sacerdote para mantener a la familia fuerte y firme en la fe… y testimonios de familias juarenses que los ponen en práctica con excelente resultado.

 

Presencia/ ReL

La familia está en crisis siendo víctima de ataques de legislaciones y distintas ideologías que tienen como objetivo dividirla y destruirla.  Tras el ataque durante décadas al matrimonio ahora son los hijos el blanco. Ante esta situación tan grave, el sacerdote Ed Broom, experto en familia y comunicación, considera que los católicos tienen que hacer un esfuerzo para salvar a los niños y a los jóvenes para así salvar la familia.
En Catholic Gentleman, el padre Brown ofrece unas “vitaminas” para reforzar la familia con diez sugerencias concretas para ayudar a todos a purificar, mejorar y perfeccionar la familia. Y para ello recuerda que San Juan Pablo II dijo que si la familia desaparecer, también lo hará la sociedad.

1. Oración en familia
Una de las principales causas de peleas, lucha, amargura, frialdad y, finalmente de las separaciones es la falta de oración en la familia. Lo que el oxígeno es para los pulmones, la oración es para el alma. Por ello, la oración debe estar en el centro y en el corazón de la vida familiar. Como dijo el sacerdote Patrick Peyton: “La familia que reza unida permanece unida”.

La familia Urquiza sabe bien de esto. Y  como parte de la formación en la fe que el matrimonio da a sus hijos, la oración en familia tiene un lugar esencial.

Yadira, la madre, compartió:

“Por las mañanas, en el trayecto a la escuela, iniciamos nuestra oración que incluye el Padre Nuestro, el Ave María, oración a la Divina Providencia, al Angel de la Guarda, a San Miguel Arcángel, la oración matutina de consagración a los corazones de Jesús y de María. Antes de platicar cualquier otra cosa, en el carro, hacemos oración”, compartió.

Agregó que la oración a la hora de la comida está a cargo de sus tres hijos, una semana cada uno. También rezan el Rosario una vez por semana, y por las noches dan gracias a Dios por un día más, persignándose unos a otros.

“Cuando salimos de la ciudad, en el camino hacemos oración, rezamos el Rosario y al lugar, buscamos un templo para agradecer que llegamos bien. Cuando hay necesidades de personas cercanas, nos reunimos para rezar un Rosario y pedir por ellas”.

La madre de familia está convencida de que sin oración la familia no puede salir adelante.

“La familia que reza unida, permanece unida, y es una de las cosas que nos ha mantenido en tantas debilidades que tenemos como pareja, a nuestros hijos que están en la adolescencia y a veces tienen sus arranques. La oración nos ayuda a discernir y tomar decisiones correctas”, dijo Yadira para luego invitar a las familias a darse el tiempo para orar en familia y recibir las bendiciones de Dios.

 

  1. El padre como cabeza de familia
    Cuando sea posible el padre debe ser la cabeza de la familia y la madre el corazón mismo. Una familia sin cabeza es un Frankestein; una familia sin corazón está muerta. De este modo, el padre debe ser el “líder espiritual” de la familia, el ‘sacerdote’. Esto significa que el padre debe debe decir Sí a la vida y debe amar a sus mujer e hijos. Y esto se traduce en que el padre debería ser el líder en la vida de oración de la familia. El mejor ejemplo es San José.

 

  1. Perdón y misericordia
    En muchas familias, la frialdad, la indiferencia y hasta la amargura impregnan todo el tejido familiar. Una de las razones de esto es la falta de perdón. Los miembros de la familia deben ser misericordiosos y perdonar, no sólo siete veces, sino setenta veces siete, es decir, siempre. Por ello, si uno quiere ser perdonado tiene que perdonar desde su corazón.
    Testimonio de perdón en la familia.
  2. Palabras ganadoras y victoriosas
    El poeta británico Alexander Pope escribió: “Errar es humano, perdonar es divino”. Los miembros de la familia, cultivando una verdadera humildad de corazón, tienen que aprender a decir estas palabras: “Lo siento”. Y otra igualmente importante: “Te perdono”. Estas palabras dichas a menudo y desde la humildad pueden salvar familias.
  3. Actitud de servicio
    Jesús lavó los pies a sus discípulos durante la Última Cena. Él mismo dijo: “El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino para servir y dar la vida en rescate por muchos”. Todos y cada uno de los miembros de la familia no tienen que esperar ser servidos sino estar siempre listos para servir al resto de sus familiares. Amor y servicio son realmente sinónimos.

Testimonio de Familia que sirve

 

  1. Dar las gracias
    Es una sola palabra, a veces considerada insignificante, pero es una receta para la familia. Se trata de la palabra “gracias”. San Ignacio de Loyola afirmaba que “la esencia del pecado es la ingratitud”. Cultiva en tu familia una “actitud de gratitud”. ¿Qué tenemos que no hayamos recibido de Dios? Solamente una cosa: los pecados. Dios ama un corazón humilde y agradecido.

 

  1. Descansar de los dispositivos móviles
    Uno de los momentos claves en la vida familiar tiene que ser el tiempo de la comida o la cena. Normalmente es cuando la familia está junta, comparte experiencias, pasa tiempo junta para así crecer en amor unos con otros. Una imagen cómica que refleja la vida real de muchas familias mostraba al padre viendo la televisión, la madre conectada a su tableta, el hijo jugando a un juego de ordenador y la hija adolescente mandando un mensaje con su teléfono móvil.
    Por ello, a la hora de las comidas y las cenas, no es más que un pequeño rato, no debería haber teléfonos, ni tabletas, ni radio ni televisión. Cada persona tiene un valor infinito y su alma es inmortal. La televisión y los teléfonos pasarán y desaprecerán.

    8. Aprender a escuchar
    Qué difícil es realmente el arte de escuchar, especialmente a los miembros de la familia. El ritmo frenético y las prisas de ir de una actividad a otra marcan a muchas familias. Y así es difícil escuchar a un miembro de la familia que lo necesita o que simplemente quiere hablar. Y otra cosa, nunca se está lo suficientemente ocupado para no poder escuchar a los hijos.

 

  1. Celebración
    Jean Vanier, fundador de las comunidades católicas de El Arca, que trabajan con personas discapacitadas, dijo: “¡Las familias están llamadas a celebrar!”.  Los cumpleaños, los aniversarios, fiestas como la Navidad y la Pascua y muchas más, son momentos festivos y exuberantes de celebración en el contexto de la familia.
    “Hay que celebrar al otro en la familia, especialmente en su cumpleaños, su santo o su bautismo. Para inyectar una buena dosis de alegría en la familia no hay nada mejor que tener el hábito de celebrar.

    10. Consagración a María
    Ed Broom afirma que en sus retiros ha presentado a María como un medio eficaz para llegar al Corazón de Jesús. La preparación y la consagración a la Virgen de toda la familia puede producir abundantes frutos, tales como paz, alegría, amor, felicidad, comprensión, paciencia, pureza, mansedumbre, amabilidad.

Cecilia y Guillermo forman una familia juarense que ha recibido muchas gracias de la Virgen María luego de la consagración de su familia a ella en el año 2012.

Servidores de la Capilla Santa María Goretti y Mausoleo, el matrimonio y sus cinco hijos atendieron la invitación que les hizo un hermano de Cecilia, sacerdote, así como un sobrino consagrado.

Ellos les hablaron de la fórmula de consagración de San Luis María Grignon de Montfort e inicialmente Cecilia comenzó su proceso, pero luego invitó a su esposo e hijos y todos decidieron hacer la consagración, cuya formación se lleva en 33 días.

“El libro te da las lecturas y las letanías. Ahí viene todo lo que se debe meditar y la última semana se reza el Rosario. Ahora vamos palpando las promesas que te hace la Virgen y que las vemos cumplidas en nuestras vidas: conocer a Dios, encontrar fortaleza. Uno va viendo el camino que María pone en cada uno de sus hijos”, dijo Cecilia.

Actualmente Cecilia, Guillermo y sus hijos Guillermo(26), Fernando (23), Gerardo (21) Susana (20) y Pablo (16) llevan la metodología de consagración con el libro La Reina del Cielo, pero siempre han constatado los frutos de su consagración mariana.

“Más que todo en el ánimo, a veces batallaba para rezar el rosario y ahora lo hemos estado rezando todos… y no quiere decir que no les pasen cosas malas, pero siento que tienen esa protección y gracias a María se han sabido encauzar”, dijo la entrevistada sobre las gracias que le ha traído la consagración de sus hijos.